por Catequesis en Familia | 30 Ene, 2016 | La Biblia
Marcos 7, 1-13. Martes de la 5.ª semana del Tiempo Ordinario. Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce. Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?». El les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres». Y les decía: «Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte. En cambio, ustedes afirman: «Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro «corbán» —es decir, ofrenda sagrada— todo aquello con lo que podría ayudarte…». En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!».
Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede
Lecturas
Primera lectura: Libro Primero de Reyes, 1 Re 8, 22-23.27-30
Salmo: Sal 84(83), 3-5.10-11
Oración introductoria
Señor, bien sabes que tengo la fe y la esperanza de tener un encuentro contigo en esta oración, pero no son suficientes, porque soy hábil para aferrarme a mi propio parecer. Ayuda mi incredulidad e ilumíname para que sepa abrir no sólo mi mente sino mi corazón para escuchar lo que hoy me quieres decir.
Petición
¡Ven Espíritu Santo! «Enciéndeme con tu luz» y llena mi vida con tu amor.
Meditación del Santo Padre emérito Benedicto XVI
El israelita piadoso reza así: «Tus decretos son mi delicia, no olvidaré tus palabras. (…) Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo» (Sal 119, 16.35). En el Antiguo Testamento, es Moisés quien en nombre de Dios transmite la Ley al pueblo. Él, después del largo camino por el desierto, en el umbral de la tierra prometida, proclama: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar» (Dt 4, 1).
Y aquí está el problema: cuando el pueblo se establece en la tierra, y es depositario de la Ley, siente la tentación de poner su seguridad y su gozo en algo que ya no es la Palabra del Señor: en los bienes, en el poder, en otros «dioses» que en realidad son vanos, son ídolos.
Ciertamente, la Ley de Dios permanece, pero ya no es lo más importante, ya no es la regla de la vida; se convierte más bien en un revestimiento, en una cobertura, mientras que la vida sigue otros caminos, otras reglas, intereses a menudo egoístas, individuales y de grupo.
Así la religión pierde su auténtico significado, que es vivir en escucha de Dios para hacer su voluntad —que es la verdad de nuestro ser—, y así vivir bien, en la verdadera libertad, y se reduce a la práctica de costumbres secundarias, que satisfacen más bien la necesidad humana de sentirse bien con Dios. Y este es un riesgo grave para toda religión, que Jesús encontró en su tiempo, pero que se puede verificar, por desgracia, también en el cristianismo.
Por eso, las palabras de Jesús en el evangelio de hoy contra los escribas y los fariseos nos deben hacer pensar también a nosotros. Jesús hace suyas las palabras del profeta Isaías: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos» (Mc 7, 6-7; cf. Is 29, 13). Y luego concluye: «Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres» (Mc 7, 8).
También el apóstol Santiago, en su carta, pone en guardia contra el peligro de una falsa religiosidad. Escribe a los cristianos: «Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos» (St 1, 22). Que la Virgen María, a la que nos dirigimos ahora en oración, nos ayude a escuchar con un corazón abierto y sincero la Palabra de Dios, para que oriente todos los días nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestras acciones.
Santo Padre emérito Benedicto XVI
Ángelus del domingo, 2 de septiembre de 2012
Propósito
Dominar mi soberbia y deseo de dominio para dar a Cristo el lugar que le corresponde en mi vida.
Diálogo con Cristo
Señor, te pido perdón por mis impaciencias, por mis juicios temerarios sobre los otros, por las veces que no he sido compasivo con los demás, por el sufrimiento que haya podido provocar en los que me rodean. Dame un corazón solicito, misericordioso, caritativo como el tuyo. Gracias por ayudarme a confirmar que esto sólo lo puedo lograr si practico la justicia y caridad, principalmente en mi propia familia.
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Evangelio del día en «Catholic.net»
Evangelio del día en «Evangelio del día»
Evangelio del día en «Orden de Predicadores»
Evangelio del día en «Evangeli.net»
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por Dr. Julio Badui Dergal y Dr. Rubén Rodríguez Balderas, Pbros. | 18 Sep, 2013 | Postcomunión Dinámicas
La Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia.
La interpretación auténtica de la Palabra de Dios escrita o transmitida, ha sido confiada únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo.
«Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual.» (Constitución Dei Verbum, nn. 10 y 21)
«Estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.» (Jn 20, 31)
«Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica.» (Lc 11, 28)
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LA REVELACIÓN
1. ¿Qué es la Revelación?
La revelación es la manifestación que Dios ha hecho a los hombres de Sí mismo y de aquellas otras verdades necesarias o convenientes para la salvación eterna.
2. ¿Dónde se encuentra la Revelación?
La Revelación –también llamada Doctrina cristiana o Depósito de la fe– se encuentra en la Sagrada Escritura y en la Tradición.
3. ¿A quién fue confiada la Revelación?
Jesucristo confió la Revelación a la Iglesia católica por medio de sus Apóstoles, por tanto, solo la Iglesia tiene autoridad para custodiarla, enseñarla e interpretarla sin error.
LA SAGRADA ESCRITURA
4. ¿Qué es la Sagrada Escritura?
La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, Al conjunto de los libros inspirados le llamamos Biblia.
LA TRADICIÓN
5. ¿Qué es la Tradición?
La Tradición es la Palabra de Dios no contenida en la Biblia, sino transmitida por Jesucristo a los Apóstoles y por estos a la Iglesia.
6. ¿En dónde están contenidas las enseñanzas de la Tradición?
Las enseñanzas de la Tradición están contenidas en los Símbolos o Profesiones de la fe (por ejemplo, el Credo), en los documentos de los Concilios, en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia y en los ritos de la Sagrada Liturgia.
NOMBRES
7. ¿Qué otros nombres tiene la Biblia?
De acuerdo con lo que hemos dicho, a la Biblia se le llama también: Sagrada Escritura, Libros Sagrados, Libros Inspirados, Palabra de Dios.
AUTOR
8. ¿Quién es el Autor principal de la Biblia?
El Autor principal de la Biblia es Dios.
9. ¿Quién es el autor secundario o instrumental de la Biblia?
EL autor secundario o instrumental de la Biblia es el escritor sagrado o hagiógrafo. Por ejemplo, Moisés, el profeta Isaías, san Mateo, san Pablo, etc.
DIVISIÓN
10. ¿Cómo se divide la Biblia?
La Biblia se divide en dos partes: Antiguo y Nuevo Testamento. A su vez los libros del Antiguo y Nuevo Testamento se dividen en: Libros Históricos, Didácticos y Proféticos. Y cada libro se divide en capítulos y versículos.
CONTENIDO
11. ¿Qué contiene el Antiguo Testamento?
El Antiguo Testamento contiene los Libros Inspirados escritos antes de la venda de Jesucristo. Son 46.
12. ¿Qué contiene el Nuevo Testamento?
EL Nuevo Testamento contiene los libros Inspirados escritos después de la venida de Jesucristo. Son 27.
ANTIGUO TESTAMENTO
13. ¿Cuáles son los libros Históricos del Antiguo Testamento?
Loa libros Históricos del Antiguo Testamento son 21:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio (que forman el Pentateuco), Josué, Jueces, Ruth, I y II Crónicas (o Paralipómenos), I y II Esdras (el II llamado también Nehemías), Tobías, Judit, Esther, I y II Macabeos.
14. ¿Cuáles son los libros Didácticos del Antiguo Testamento?
Los libros didácticos del Antiguo Testamento son 7:
Job, Salmos, Proverbio, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico.
15. ¿Cuáles son los libros Proféticos del Antiguo Testamento?
Los libros proféticos del Antiguo Testamento son 18:
- Los cuatro Profetas Mayores: Isaías, Jeremías (con Lamentaciones y Baruc), Ezequiel y Daniel.
- Los doce Profetas Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.
NUEVO TESTAMENTO
16. ¿Cuáles son los libros Históricos del Nuevo Testamento?
Los libros Históricos del Nuevo Testamento son 5: Los cuatro Evangelios (según san Mateo, san Marcos, san Lucas, san Juan) y los Hechos de los Apóstoles.
17. ¿Cuáles son los libros Didácticos del Nuevo Testamento?
Los libros Didácticos del Nuevo Testamento son 21:
- Las 14 Epístolas o Cartas de san Pablo: Romanos, I y II Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, I y II Tesalonicenses, I y II Timoteo, Tito, Filemón y Hebreos.
- Las 7 epístolas o Cartas llamadas católicas: I y II de san Pedro: I, II y III de san Juan, la de Santiago y la de san Judas.
18. ¿Cuáles son los libros Proféticos del Nuevo Testamento?
El único libro Profético del Nuevo Testamento es el Apocalipsis de san Juan.
INSPIRACIÓN
19. ¿Qué es la Inspiración bíblica?
La inspiración bíblica es una gracia específica que concede el Espíritu Santo, por la cual el escritor sagrado es movido a poner por escrito las cosas que Dios quiere comunicar a los demás hombres.
PROPIEDADES
20. ¿Cuáles son las propiedades de la Biblia?
Las propiedades de la Biblia son:
- La Unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y entre todas las partes de todos los libros.
- La Inerrancia (no contiene errores) y la Veracidad (contiene las verdades necesarias para nuestra salvación).
- La Santidad (procede de Dios, enseña una doctrina santa y nos conduce a la santidad).
CANON BÍBLICO
21. ¿Qué es el Canon bíblico?
El Canon bíblico es el catálogo de los sesenta y tres libros del Antiguo y del Nuevo Testamentos que forman la Biblia y que la Iglesia ha declarado como divinamente inspirados.
ÉPOCA DE COMPOSICIÓN
22. ¿En qué período se escribió la Biblia?
Los libros del Antiguo Testamento fueron escritos entre el siglo XV y el siglo II antes de Cristo.
Los libros del Nuevo testamento fueron escritos en la segunda mitad del siglo I.
MATERIAL UTILIZADO
23. ¿Sobre qué material se escribieron los Libros Sagrados?
Los Libros Sagrados se escribieron al principio en papiro y más tarde en pergamino.
El papiro es una planta que abunda en Egipto, el pergamino es una piel de cabrito que permite escribir por las dos caras.
FORMATO ORIGINAL
24. ¿Cuál fue el formato primitivo de la Biblia?
Originalmente la Biblia estaba en rollos, es decir, largas fajas de papiro o de piel unidas en los extremos a dos bastones en torno a uno de los cuales giraba.
25. ¿En qué lenguas fueron escritos los Libros Sagrados?
Los Libros del Nuevo Testamento fueron escritos en griego, excepto el Evangelio de san Mateo que se escribió originalmente en arameo.
Los libros del Antiguo Testamento fueron escritos:
- en arameo (unos versículos del Génesis, de Jeremías, de Daniel y de Esdras);
- en griego (dos libros: Sabiduría y II Macabeos);
- en hebreo (todos los restantes).
VERSIONES
26. ¿A qué se llama Versiones de la Sagrada Escritura?
Se llaman Versiones de la Sagrada Escritura a las traducciones que se han hecho de la Biblia a otras lenguas distintas de aquellas en las que se escribieron originalmente los libros que la forman.
29. ¿Cuáles son las Versiones más importantes en la Iglesia?
Las Versiones más importantes en la Iglesia son: La Vulgata y la Neovulgata.
28. ¿Qué es la Vulgata?
La Vulgata es la traducción al latín que hizo san Jerónimo a finales del siglo IV. Esta versión fue solemnemente declarada como auténtica por el concilio de Trento (1546)
29. ¿Qué es la Neovulgata?
La Neovulgata es la misma versión Vulgata, a la que se han incorporado los avances y descubrimientos más recientes.
EL Papa Juan Pablo II aprobó y promulgó como edición Típica en 1979. El Papa lo hizo así para que esta nueva versión sirva como base segura para hacer traducciones de la Biblia a las lenguas modernas y para realizar estudios bíblicos.
30. ¿Puede haber errores en las traducciones o copias de la Sagrada Escritura?
En las traducciones o copias de la Sagrada Escritura puede haber errores por parte de los traductores o copistas, pero en las ediciones aprobadas por la Iglesia no puede haber errores en lo que atañe a la fe o a la moral.
LIBROS APÓCRIFOS
31. ¿Qué son los «libros apócrifos»?
Un «libro apócrifo» es aquel que, teniendo un argumento o título semejante a los libros inspirados, no tiene un autor cierto y no está incluido en el canon Bíblico fijado por la Iglesia, porque no fue divinamente inspirado y por contener algunos errores.
HERMENÉUTICA
32. ¿Qué es la Hermenéutica bíblica?
La Hermenéutica bíblica es la ciencia que trata de las normas para interpretar rectamente los Libros Sagrados.
33. ¿Quién puede interpretar la Biblia?
La Iglesia católica es la única capacitada para interpretar auténticamente (con pleno derecho y sin posibilidad de equivocarse) la Sagrada Escritura porque Dios le confió solamente a Ella la misión de guardar, enseñar y aclarar a los fieles su Palabra.
OTRAS BIBLIAS
34. ¿Qué otras Biblias existen?
Además de la Biblia católica, que es la única completa y verdadera, existen la Biblia Hebrea y las Biblias protestantes.
35. ¿Los hebreos admiten todos los libros contenidos en la Biblia?
No. La Biblia Hebrea solo contiene treinta y nueve libros del Antiguo Testamento. Por tanto, rechazan siete libros del Antiguo Testamento y todos los del Nuevo Testamento que forman la Biblia católica.
36. ¿Qué dicen los protestantes acerca de la interpretación de la Biblia?
Los protestantes admiten solamente el «libre examen» es decir, que cada uno ha de leer e interpretar la Biblia a su manera, sin necesidad de someterse a la autoridad de la Iglesia. Y eso supone un peligro grave para la Fe.
37. ¿La Biblia católica y las protestantes son iguales?
No. A las Biblias protestantes les suprimieron algunos libros que están en la Biblia católica; además en los libros que conservan, modifican algunas palabras para apoyar sus ideas erróneas.
38. ¿Qué otras características tienen las Biblias protestantes?
Carecen de notas y comentarios, no tienen aprobación de la autoridad de la Iglesia; muchas son editadas por las «Sociedades Bíblicas», algunas dicen: «Versión del original llevado a cabo por Cipriano de Valera y C. Reyna»; otras más suprimen varios libros del Antiguo Testamento (Sabiduría, Judit, Tobías, Eclesiástico y II Macabeos) y del Nuevo (Epístolas de Santiago, de san Pedro y de san Juan)
LECTURA DE LA BIBLIA
39. ¿Puede leerse cualquier Biblia?
No. Porque puede contener errores doctrinales o morales. Para evitar esos errores, un católico solo debe leer Biblias con notas y explicaciones aprobadas por la Iglesia católica, es decir, que tengan «Nihil Obstat» (expresión que significa ‘nada impide’) e «Imprimatur» (expresión que significa ‘imprímase’).
40. ¿La Iglesia recomienda la lectura de la Biblia?
Sí. Porque es alimento constante para la vida del alma; produce frutos de santidad, es fuente de oración, gran ayuda para la enseñanza de la doctrina cristiana y para la predicación. El Concilio Vaticano II «exhorta a todos los fieles con insistencia a que, por la frecuente lectura de las Escrituras, aprendan la ciencia eminente de Cristo» (Constitución Dei Verbum, n. 25).
41. ¿Qué disposiciones se deben tener para leer y estudiar la Biblia?
Las disposiciones que se deben tener para leer y estudiar la Biblia son: fe y amor a la Palabra de Dios, intención recta, piedad y humildad para aceptar lo que Dios dice.
42. ¿Cómo podemos conocer y amar la vida de Jesucristo Nuestro Señor?
Podemos conocer y amar la vida de Jesucristo leyendo los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, pero especialmente los cuatro Evangelios.
43. ¿Es recomendable leer los Evangelios diariamente?
Sí. Es recomendable leer los Evangelios diariamente durante unos cuantos minutos. San Jerónimo dice «Lee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; es más, nunca abandones la lectura sagrada».
TEMA CENTRAL
44. ¿Cuál es la enseñanza que se obtiene de la Biblia?
La Biblia nos permite conocer el modo de llegar al Cielo, que es el fin de nuestra vida, y eso solo puede lograrse conociendo, amando e imitando la vida de Jesucristo. «Ojala fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: este lee la vida de Jesucristo» (San Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino, n. 2).
45. ¿Cuál es, pues, el tema central de la Biblia?
El tema central de la Biblia es Jesucristo Nuestro Señor, que está presente en todas sus páginas. En el Antiguo Testamento, como promesa y esperanza; y en el Nuevo Testamento como realidad visible: Perfecto Dios y Perfecto Hombre.
«Toda Escritura, divinamente inspirada, es útil para enseñar, para convencer, para corregir, para dirigir en la justicia.» (2 Tm 3, 16)
«Siguiendo los ejemplos de los Padres, con igual afecto de piedad e igual reverencia, la Iglesia recibe y venera todos los libros tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, porque un solo Dios es Autor de ambos» (Concilio de Trento, 8 de abril de 1546)
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