La Biblia más infantil: La Pasión de Jesús (I)

La Biblia más infantil: La Pasión de Jesús (I)

 

El domingo de Ramos

El Domingo de RamosLa noticia del gran milagro llegó a todas partes. Cuando Jesús entró en la Ciudad de Jerusalén montado en un borriquillo, la gente salió a recibirle con palmas y ramos, cantando: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

 

 

«¡Bendito seas, Señor!»

*  *  *

 

La Última CenaLa Última Cena

El Jueves Santo, un día antes de morir, Jesús se reunió con los Apóstoles y les invitó a cenar. Sería la Última Cena. Jesús les dijo: «Tenía muchas ganas de estar con vosotros esta noche…». Y les enseñó muchas cosas, que sus amigos nunca olvidarán.

 

 

 

«¡Jesús: que tenga muchas ganas de estar contigo!»

*  *  *

 

Jesús nos deja la EucaristíaJesús nos deja la Eucaristía

Después, Jesús, que nos quiere mucho, y todo lo puede, convirtió el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre, y se los dio a sus discípulos. Los Apóstoles recibieron entonces su Primera Comunión. Jesús nos deja la Eucaristía para así quedarse siempre con nosotros. Él está en el Sagrario y podemos ir a visitarle.

 

«Jesús, gracias porque te has quedado en el Sagrario»

*  *  *

 

Jesús nos da el Mandamiento NuevoJesús nos da el Mandamiento Nuevo

Después de hacer aquel gran milagro, Jesús quiere que aprendamos su última lección: «Un nuevo mandamiento os doy: amaos los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois mis discípulos». Todos los cristianos formamos una gran familia y hemos de querernos mucho, ayudándonos unos a otros, en especial a los más necesitados.

 

«Jesús, ayúdame a querer a todos»

*  *  *

 

De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 106 a 109

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez

 

*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente

 

La Biblia más infantil: Milagros de Jesús (III)

La Biblia más infantil: Milagros de Jesús (III)

Marta y María

En un pueblecito llamado Betania, vivían tres hermanos: Marta, María y Lázaro, a los que Jesús quería mucho. Un día le llegó a Jesús una triste noticia: «Lázaro ha muerto». Entonces Jesús fue a Betania, donde le recibieron las dos hermanas llorando. Marta le dijo: «Si hubieras estado aquí, Lázaro no habría muerto». Jesús respondió: «No te preocupes, Lázaro resucitará».

 

«Que mis hermanos y yo seamos muy amigos tuyos»

*  *  *

 

Jesús resucita a Lázaro

Jesús resucita a Lázaro

Jesús fue hasta el sepulcro y mandó quitar la piedra. El sepulcro donde estaba enterrado Lázaro era una cueva con una piedra tapando la entrada. Las hermanas le advirtieron que ya olía mal, pues llevaba cuatro días muerto. Pero obedecieron y abrieron la cueva. Jesús gritó con fuerte voz: «Lázaro, sal fuera». Y Lázaro salió vivo, vendado de pies y manos.

*  *  *

 

De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 104 a 105

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez

 

*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente

 

La Biblia más infantil: Milagros de Jesús (II)

La Biblia más infantil: Milagros de Jesús (II)

El paralítico (I)

Estaba Jesús explicando el Evangelio en casa de unos amigos. La casa estaba llena y no cabía nadie más. Fuera de la casa, estaba un paralítico que había oído hablar de Jesús y deseaba entrar. Unos amigos le ayudaron, metiéndole por una ventana y lo pusieron a los pies de Jesús. Jesús le dijo: «Confía en mí, tus pecados te son perdonados».

 

«Que yo también te acerque a mis amigos»

*  *  *

 

El paralítico (II)

El paralítico (II)

También estaban allí unos fariseos, para ver lo que hacía Jesús y espiarle. Los fariseos pensaron: «Éste miente, pues sólo Dios puede perdonar los pecados». Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil: perdonar los pecados o curar al paralítico y que ande?». Y para que vieran que es el Hijo de Dios y que puede perdonar los pecados, dijo al paralítico: «¡Levántate, coge tu camilla y vete a casa!». El paralítico se puso en pie muy contento y se fue a su casa.

«Jesús, perdóname cuanto me he portado mal»

*  *  *

 

La hija de Jairo (I)La hija de Jairo (I)

Otro día, Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga, se acercó llorando porque su hija se le estaba muriendo. Jesús le acompañó. Cuando llegó a la casa, la niña ya había muerto, pero Él les dijo a los que lloraban y daban gritos: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino dormida». Algunos se reían de Él. Pero Jesús entró en el cuarto de la niña…

*  *  *

 

La hija de Jairo (II)La hija de Jairo (II)

La cogió de la mano… y la niña resucitó. Como Jesús es Dios, tiene poder sobre la vida y sobre la muerte. No tiene más que mandar. Por eso le bastó decirle a la hija de Jairo: «Niña, ¡levántate!». Y la niña muerta se levantó enseguida y se puso a andar. Y todos quedaron asombrados ante el poder de Jesús.

 

«Jesús, qué grande es tu poder»

*  *  *

 

Multiplicación de los panesMultiplicación de los panes

Un día estaba Jesús hablando a mucha gente. Se iba haciendo de noche y estaban lejos de sus casas. Jesús les dijo a los Apóstoles que mandaran a todos sentarse y les dieran de cenar. Pero sólo tenían cinco panes y dos peces. Jesús bendijo los panes y los peces y se multiplicaron de tal manera, que los Apóstoles los repartieron y comieron todos y además sobró.

*  *  *

 

Oración «Bendición de la mesa»

El niño Jesús, que nació en Belen,

Bendiga esta mesa y a nosotros también.

*  *  *

 

De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 94 a 98

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez

 

*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente

 

Testamento de santa Bernardita Soubirous: una oración de acción de gracias (en español y português)

Testamento de santa Bernardita Soubirous: una oración de acción de gracias (en español y português)

Por la pobreza en la que vivieron papá y mamá, por los fracasos que tuvimos, porque se arruinó el molino, por haber tenido que cuidar niños, vigilar huertos frutales y ovejas; y por mi constante cansancio… te doy gracias, Jesús.

Te doy las gracias, Dios mío, por el fiscal y por el comisario, por los gendarmes y por las duras palabras del padre Peyremale…

No sabré cómo agradecerte, si no es en el paraíso, por los días en que viniste, María, y también por aquellos en los que no viniste. Por la bofetada recibida, y por las burlas y ofensas sufridas; por aquellos que me tenían por loca, y por aquellos que veían en mí a una impostora; por alguien que trataba de hacer un negocio…, te doy las gracias, Madre.

Por la ortografía que jamás aprendí, por la mala memoria que siempre tuve, por mi ignorancia y por mi estupidez, te doy las gracias.

Te doy las gracias porque, si hubiese existido en la tierra un niño más ignorante y estúpido, tú lo hubieses elegido…

Porque mi madre haya muerto lejos. Por el dolor que sentí cuando mi padre, en vez de abrazar a su pequeña Bernardita, me llamó «hermana María Bernarda»…, te doy las gracias.

Te doy las gracias por el corazón que me has dado, tan delicado y sensible, y que me colmaste de amargura…

Porque la madre Josefa anunciase que no sirvo para nada, te doy las gracias. Por el sarcasmo de la madre maestra, por su dura voz, por sus injusticias, por su ironía y por el pan de la humillación… te doy gracias.

Gracias por haber sido como soy, porque la madre Teresa pudiese decir de mí: » Jamás le cedáis lo suficiente»…

Doy las gracias por haber sido una privilegiada en la indicación de mis defectos, y que otras hermanas pudieran decir: «Qué suerte que no soy Bernardita»…

Agradezco haber sido la Bernardita a la que amenazaron con llevarla a la cárcel porque te vi a ti, Madre… Agradezco que fui una Bernardita tan pobre y tan miserable que, cuando me veían, la gente decía: «¿Esa cosa es ella?» la Bernardita que la gente miraba como si fuese el animal más exótico…

Por el cuerpo que me diste, digno de compasión y putrefacto… por mi enfermedad, que arde como el fuego y quema como el humo, por mis huesos podridos, por mis sudores y fiebre, por los dolores agudos y sordos que siento… te doy las gracias, Dios mío.

Y por el alma que me diste, por el desierto de mi sequedad interior, por tus noches y por tus relámpagos, por tus rayos… por todo. Por ti mismo, cuando estuviste presente y cuando faltaste… te doy las gracias, Jesús.

*  *  *

Em português

Pela pobreza de meu pai e pela ruína do moinho, pelas ovelhas doentes, graças vos dou, Senhor. Pelos meninos acudidos, pelas ovelhas que tomáveis conta, graças vos dou, Senhor! Graças, ó meu Deus, pelo Procurador, pelo comissário, pelos policiais, pelas duras palavras de Dom Peyramale. Por aqueles dias em que Vós me aparecestes, ó Virgem Maria. E por aqueles dias em que Vós não aparecestes. Eu não vos saberia agradecer de outra maneira a não ser agradecendo-vos no Paraíso.

Pelas bofetadas recebidas, pelos debiques, pelas injúrias e pelos ultrajes. Por aqueles que me mandaram prender como louca. Pela cólera que tiveram contra mim, por aqueles que me tomaram como interesseira… graças vos dou, Senhora! Pela ortografia que eu jamais consegui aprender, pela memória que eu jamais tive. Pela minha ignorância e por toda a minha estupidez, graças vos dou, Senhora!

Eu vos dou Graças, muitas graças porque se houvesse sobre a terra uma menina mais ignorante e mais estúpida do que eu Vós a teríeis escolhido para aparecer.

Graças por ter me dessedentado de amarguras a esse coração por demais tenro que Vós me destes. Pelos sarcasmos da madre mestra de noviças, por sua voz dura, pelas injustiças, pelas ironias, pelo pão da humilhação, muito obrigado! Graças por ter sido aquela privilegiada de ofensas, de quem as irmãs diziam: ‘Que sorte não ser como Bernadette!

Graças por ter sido a Bernadette ameaçada de prisão porque tinha visto a Virgem Maria. Olhada pelas pessoas como um animal raro.

Por esse corpo miserável que Vós me destes. Pelas minhas carnes em putrefação, pelos meus ossos com cáries, pelos meus suores, pela minha febre, pelas minhas dores surdas e agudas. Graças ó meu Deus! E por esse anseio que Vós me destes para o deserto da aridez interior. Pela vossa noite e pelos vossos relâmpagos, pelos vossos silêncios, mais uma vez, graças por tudo! Por Vós ausente e presente, graças, ó Jesus

 

La Biblia más infantil: Jesús niño

La Biblia más infantil: Jesús niño

El nacimiento de Jesús

Y en Belén, en una cueva donde dormía el ganado, porque no había sitio en la posada, nació Jesús. María, con gran cariño, lo envolvió en pañales y le puso en un pesebre que había preparado José. Más tarde, llegaron al portal unos pastores que, avisados por un ángel, fueron a llevar al Niño Jesús lo mejor que tenían.

 

«Oración al Niño Jesús»

Jesusito de mi vida;

Eres niño, como yo.

Por eso te quiero tanto

Y te doy mi corazón.

*  *  *

 

Los Reyes MagosLos Reyes Magos

Vivían en Oriente unos sabios, los Reyes Magos, que estudiaban las estrellas. Un día, vieron una más brillante que anunciaba el nacimiento del Salvador y, muy contentos, se fueron tras ella.

 

 

 

«Quiero seguir, como los Reyes Magos, la estrella que me lleva a Belén»

*  *  *

 

Adoración de los Reyes MagosAdoración de los Reyes Magos

Cuando los Reyes Magos llegaron a Belén y vieron a tan precioso niño, se pusieron de rodillas delante de Él y le ofrecieron como regalos: oro, incienso y mirra. En cuanto los Reyes se marcharon, la Virgen María, San José y el Niño huyeron a Egipto, pues el rey Herodes quería matar al Niño Jesús.

 

 

«Jesús, María y José, que esté siempre con los tres»

*  *  *

 

Jesús entre los doctoresJesús entre los doctores

Cuando Jesús tenía doce años, fue con María y José a Jerusalén. Jesús se entretuvo en el templo con los sabios del templo, que estaban asombrados de oír a un muchacho hablar tan bien. Mientras tanto, la Virgen y San José buscaban a Jesús y, al encontrarle en el templo, Éste les dijo: «¿Por qué estáis preocupados? ¿No sabéis que debo ocuparme de las cosas de mi Padre Dios?».

 

«Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía»

*  *  *

 

Jesús en el taller de JoséJesús en el taller de José

Volvieron juntos a Nazaret, donde vivieron juntos muchos años. José era carpintero y Jesús aprendió el mismo oficio. Trabajaba muy bien, obedecía a sus padres y ayudaba a los vecinos del pueblo. Así vivió Jesús hasta los treinta años. Ninguno de sus amigos sabía que era el Hijo de Dios que había venido al mundo a salvar a todos los hombres.

 

Oración del «Ofrecimiento de obras al levantarme»

Buenos días, Jesús.

Buenos días, María.

Os ofrezco el corazón y el alma mía.

Ayudadme a ser bueno en este día.

Amén.

*  *  *

 

De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 73 a 77

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez

 

*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente

 

Lectura de la Pasión para los más pequeños

Lectura de la Pasión para los más pequeños

Era día de fiesta. El pueblo de Dios recordaba cómo los había rescatado de Egipto hacía mucho tiempo. Jesús se reunió para cenar con sus amigos.

Antes de sentarse a la mesa, Jesús cogió una palangana llena de agua  y una toalla. Se arrodilló y comenzó a lavarles los pies, sucios después de haber caminado durante todo el día.

Pedro:  (Con tono avergonzado)  Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? le dijo Pedro Jamás permitiré que me laves los pies.

Jesús:  Pedro, deja que te lave. Yo os quiero muchísimo y hago todo por vosotros. Quiero que vosotros hagáis lo mismo, que os cuidéis los unos a los otros del mismo modo que yo cuido de vosotros.

Era la hora de la cena. Jesús y sus amigos se sentaron a la mesa.

Jesús cogió un trozo de pan, dio gracias por él y lo partió en trozos para compartirlo con todos.

Jesús:  Este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros.

Cogió también una copa de vino, dio gracias a Dios por ella y se la pasó a los discípulos.

Jesús:  Esta es mi sangre, mi vida, que será derramada para salvaros. Cuando ya no esté con vosotros, haced esto para recordarme.

Se había hecho de noche. Judas, el amigo traidor, había salido para buscar a los enemigos de Jesús y llevarlos hasta él. Jesús les dijo:

Jesús:  Antes de que termine la noche, todos vosotros me abandonaréis.

Pedro: (Con tono extrañado)  ¡Yo no! protestó Pedro nunca te dejaré.

Jesús:  Sí, tú también lo harás.

Los amigos de Jesús estaban muy tristes porque no querían que muriese. El les

explicaba:

Jesús:  Voy a ir con mi Padre Dios, pero volveré. Todos vosotros confiáis en Dios, ahora confiad en mí. Siempre os querré. Si vosotros realmente me queréis, os amaréis unos a otros.

Después, salieron hacia el monte de los Olivos. Jesús un poco apartado y mientras sus amigos se quedaban dormidos, comenzó a hablar con Dios.

Jesús: (Con tono angustiado)  Padre, tú me quieres y puedes hacerlo todo. Por favor, sálvame de esta terrible muerte, a no ser que tenga que suceder, así que no sea como yo quiero, sino como tú quieras.

De repente, unas antorchas brillaron entre los árboles. Se acercaba gente. Eran soldados. Judas los guiaba.

Judas:  ¡Hola, Maestro! dijo Judas mientras se acercaba a Jesús.

Jesús:  ¿A quién buscáis?

Soldados:  A Jesús de Nazaret.

Jesús: Yo soy

Pedro, aunque tenía miedo, les siguió y esperó fuera del lugar al que habían llevado a Jesús. Una mujer le preguntó:

Mujer:  ¿No eres tú uno de sus amigos?

Pedro: (Con miedo)  Yo no.

Las mujeres insistían, pero Pedro decía que no conocía a Jesús porque tenía muchísimo miedo de que lo apresaran a él también.

Después, Pedro lo sintió mucho y estaba tan triste por haber abandonado a Jesús que cuando Jesús le miró se puso a llorar.

Poncio Pilato, amigo del emperador romano, era el que mandaba en la ciudad.

Poncio Pilato: (Inseguro)  No veo que Jesús haya hecho nada malo.

Gente: (Gritando)  Síiiiiiiii, dice mentiras acerca de Dios, ¡¡¡crucifícalo, crucifícalo!!!

Gritaban los que no querían a Jesús. No creían que Jesús era el Rey prometido por Dios.

Poncio Pilato tenía miedo de la gente.

Poncio Pilato:  Haré lo que me pedís, pero no me echéis la culpa de nada.

Y lo entregó a los soldados.

Lo llevaron cargando con su cruz al monte Calvario y lo clavaron en la cruz en medio de otros dos prisioneros. Uno a cada lado de Jesús. Su madre, María y su amigo Juan estaban a sus pies, rezando.

Jesús no odiaba a los soldados que lo habían clavado en la cruz, a pesar de todo el mal que le estaban haciendo.

Jesús:  Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

(HACER  PAUSA)

Al final, Jesús, dando un fuerte gritó, inclinó la cabeza y murió.

Ese día fue el día más triste.

Dos amigos descolgaron a Jesús de la cruz y  llevaron el cuerpo a la sepultura, que era una especie de cueva con una piedra grande y pesada que cerraba la entrada.

Envolvieron el cuerpo de Jesús  y lo dejaron allí. Las mujeres muy tristes, se fueron, pero volverían.

Era domingo por la mañana, muy temprano. Las mujeres se dirigieron a la sepultura de Jesús:

Mujer 1: (Sorprendida y asustada)  Pero… ¿Dónde está la piedra grande y pesada? ¿Quién la ha movido?

Mujer 2: (Sorprendida y asustada)  ¡El cuerpo de Jesús no está aquí! ¡Se ha ido!

Las mujeres muy asustadas corrieron a contárselo a los demás amigos de Jesús.
 

Adaptación del texto de la Biblia infantil Tu primera Biblia de la editorial Edebé.
Descargar el texto de la fuente original de las Hermanas Mercedarias de Bérriz

*  *  *

La Biblia más infantil: La Pasión de Jesús (III)

La Biblia más infantil: La Pasión de Jesús (III)

Jesús lleva la cruz

Con la cruz a cuestas va Jesús camino del Calvario, que es una colina que hay muy cerca de Jerusalén.

Sobre sus hombros lleva el enorme peso de la Cruz. La lleva para pagar por los pecados de todos los hombres de todos los tiempos… La gente se burla al verla pasar.


«Jesús, quiero ayudarte a llevar la cruz»

*  *  *


Jesús muere en la cruz

Jesús muere en la cruz

Jesús está ya en la Cruz, como un ladrón más, entre dos ladrones. Los fariseos se burlan: «Si eres Hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en Ti». Mientras, Jesús reza y le pide a Dios: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen». Al pie de la cruz están la Virgen María y Juan el apóstol. Jesús nos da a su Madre como Madre nuestra antes de morir. Luego dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, murió.


Canción poesía: «Madrecita»

Madrecita de todos los niños,

Que estás en el cielo rezando por mí,

Si algún día tu hijito no es bueno,

Cógelo en tus brazos y acurrúcale.

Por las noches, cuando esté dormido,

Ven junto a mi cama,

Ven y bésame.

Con tu manto de luna y estrellas,

Cúbreme en tus brazos y acurrúcame.

*  *  *


Jesús es bajado de la cruzJesús es bajado de la cruz

Dos hombres buenos y valientes bajan el cuerpo de Jesús y se lo dan a su Madre, que lo recibe en sus brazos con inmenso cariño y dolor. Después, le vendan con aromas y perfumes y lo ponen en un sepulcro nuevo, cavando en una roca que estaba cerca de allí.




«Jesús, que vaya a hacerte compañía en el Sagrario»

*  *  *


Jesús es sepultadoJesús es sepultado

El sepulcro donde ha sido enterrado Jesús tiene una gran piedra en la puerta. Los fariseos han pedido a Pilato que ponga guardias en la entrada, pues oyeron decir a Jesús que resucitaría al tercer día y temen que los discípulos se lleven el cuerpo de Jesús y luego digan que ha resucitado.



«Jesús, no quiero decir mentiras»

*  *  *


De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 115 a 118

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez


*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente


La Biblia más infantil: La Pasión de Jesús (II)

La Biblia más infantil: La Pasión de Jesús (II)

Jesús en el huerto de los olivos

Después de la Última Cena, Jesús se fue a rezar al Huerto de los Olivos. Los Apóstoles le siguieron, pero se quedaron dormidos cerca de donde rezaba Jesús. Jesús estaba muy triste pensando en los pecados de los hombres y en lo mucho que tenía que sufrir para salvarnos. Y le dijo a su Padre Dios: «Padre, si es posible, que no tenga que sufrir tanto; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú».

«Jesús, yo no quiero ponerte triste»

*  *  *


Prendimiento de JesúsPrendimiento de Jesús

Judas, uno de los doce Apóstoles que había dejado de ser amigo de Jesús, llevó hasta el Huerto de los Olivos a los fariseos y a los soldados con espadas, palos y lanzas para coger a Jesús. Jesús, cuando les vio, dijo: «Venís a por mí como si fuera un ladrón… Cogedme a mí, pero dejad marchar a mis amigos».


«Que nunca sea malo y te traicione»

*  *  *


Jesús es azotadoJesús es azotado

Los soldados llevaron a Jesús ante Pilato, que era el que más mandaba. Pilato habló con Jesús, y luego dijo que lo ataran a una columna y que le dieran azotes en la espalda con látigos. Jesús sufre en silencio, por nuestros pecados.



«Jesús, yo quiero ofrecerte las cosas que me cuestan»

*  *  *


La coronación de espinasLa coronación de espinas

El cuerpo de Jesús está destrozado. Los soldados se han burlado de Él, le han quitado sus ropas y le han puesto una corona de espinas y, por manto, un trapo sucio de color púrpura.

Pilato se lo enseña al pueblo, pensando que sentirán lástima y le dejarían en paz. Pero no fue así.


«Ayúdame a no burlarme de nadie»

*  *  *


¡Crucifícale!¡Crucifícale!

«¡Crucifícale! ¡Crucifícale!» grita la gente como loca. Los fariseos les han convencido para que pidan la muerte de Jesús. A Pilato le dicen: «Si sueltas a Jesús, ya no serás amigo del César», que era el jefe de todos los romanos. A Pilato le da miedo perder su puesto de gobernador y condena a muerte a Jesús, aunque sabía que era inocente.


«Jesús, yo te quiero amar por los que no te quieren»

*  *  *


De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 110 a 114

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez


*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente


La Biblia más infantil: Las parábolas de Jesús

La Biblia más infantil: Las parábolas de Jesús

Ahora os vamos a contar algunas enseñanzas de Jesús. Jesús enseñaba con parábolas, que son pequeñas historias o comparaciones que servían para que la gente sencilla aprendiese lo que Jesús les quería enseñar. Unas parábolas tratan del Reino de los Cielos y otras nos muestran la misericordia del Señor.

«Gracias por tus parábolas, porque así te entiendo mejor»

*  *  *

La parábola del trigoLa parábola del trigo

¡Mirad qué contento está este campesino porque el campo está lleno de trigo! Jesús dijo un día: «El reino de los cielos es como la semilla que siembra el hombre en la tierra. El hombre duerme de noche y se levanta de día, y la semilla crece hasta que se convierte en trigo». El trigo ha crecido gracias a los cuidados del labrador, pero sobre todo porque Dios ha dado su gracia, su sol, su lluvia… Pues así crece dentro de nuestra alma el Reino de Dios.



«Que tu Reino esté en mi corazón»

*  *  *


El hijo pródigo (I)El hijo pródigo (I)

Una de las parábolas más bonitas es la del hijo pródigo. En ella Jesús nos habla de lo bueno que es Dios. Cuenta cómo un hijo pidió dinero a su padre y se fue de su casa a un país lejano, donde se lo gastó todo portándose muy mal.




«Que nunca me aleje de mi padre Dios»

*  *  *


El hijo pródigo (II)El hijo pródigo (II)

Al quedarse sin nada, se puso a trabajar cuidando cerdos, pues sólo encontró este trabajo. Escuchemos lo que está pensando «¡Cuántos jornalero en casa de mi padre tienen pan abundante, mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti…». Y se puso en viaje para volver a casa de su padre.


Oración del «Padrenuestro»

Padre nuestro,

Que estás en el cielo,

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu Reino.

Hágase tu voluntad

En la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación,

Y líbranos del mal.

Amén.

*  *  *


El hijo pródigo (III)El hijo pródigo (III)

Cuando su padre le vio llegar, salió corriendo a su encuentro y le abrazó lleno de alegría. El hijo le pidió perdón y el padre, muy contento, le perdonó y le preparó una gran fiesta, porque había vuelto el hijo que creía perdido para siempre.




«Gloria»

Gloria al Padre y al Hijo

Y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

Ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos.

Amén.

*  *  *


De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 99 a 103

Coordinador: Pedro de la Herrán

Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz

Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez


*  *  *

Anterior    <<    Índice general    >>    Siguiente