Canción «En el portal de Belén»

Canción «En el portal de Belén»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «En el portal de Belén»

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Canción «En el portal de Belén»: letra

En el portal de belén

hay estrellas, sol y luna

la Virgen y San José

y el niño Dios en la cuna.


Pastores venid

pastores llegad

adorad al niño

adorad al niño

que ha nacido ya. (bis)


En el portal de Belén

hacían lumbre los pastores

para calentar al niño

que ha nacido entre las flores.


Pastores venid

pastores llegad

adorad al niño

adorad al niño

que ha nacido ya. (bis)

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «Ángel de mi guarda»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Ángel de mi guarda»

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Canción «Ángel de mi guarda»: letra

Ángel de mi guarda,

dulce compañía,

no me dejes solo

ni de noche ni de día.

No me desampares,

que sin ti me perdería.

Hasta que descanse

en los brazos de María.

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Canción «Ángel de mi guarda»: partitura

Canción «Ángel de mi guarda»

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «Avemaría»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Avemaría»

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Canción «Avemaría»: letra

Dios te salve María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios,

ruego por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

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Canción «Avemaría»: partitura

Canción «Avemaría»

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «Dios promete un redentor»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Dios promete un redentor»

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Canción «Dios promete un redentor»: altar

La, la, la, la, la, la, la, la, la, la. (estribillo)

Dios nunca nos abandona,

nos prometió un redentor,

es maría nuestra madre

quien nos muestra al Salvador.

Jesús se hace pobre y niño

porque así lo quiso Dios.

Está siermpre a nuestro lado

y nos acerca al amor.

Un día conquistaremos

el tan aprecidado don,

volveremos a nuestra madre

y gozaremos de Dios.

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Canción «Dios promete un redentor»: paritura

Canción «Dios promete un redentor»

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «Bendecid al Señor»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Bendecid al Señor»

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Canción «Bendecid al Señor»: letra

Sol y luna, bendecid al Señor.

Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor.

Vientos todos, bendecid al Señor.


Ben, ben, ben, bendecid al Señor. (estribillo)


Fuego y calor, bendecid al Señor.

Fríos y heladas, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor.

Rayos y nubes, bendecid al Señor.


Ángeles y santos, bendecid al Señor.

Hijos de Dios, bendecid al Señor.

Mares y ríos, bendecid al Señor.

Aves del cielo, bendecid al Señor.

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Canción «Bendecid al Señor»: partitura

Canción «Bendecid al Señor»

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «Dios está aquí»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Dios está aquí»

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Canción «Dios está aquí»: letra

Sé que Dios está aquí, allí y allá,

Él es siempre el centro, lo siento aquí dentro.


Dios está en el cariño,

en la risa de un niño,

en un abrazo tierno,

y un refugio en invierno.


Sé que Dios está aquí, allí y allá,

Él es siempre el centro, lo siento aquí dentro.


Dios está en la mirada,

del que no tiene nada,

y todo te lo ofrece, 

está en la flor que crece.


Sé que Dios está aquí, allí y allá,

Él es siempre el centro, lo siento aquí dentro.


Dios está aquí al ladito,

cuando lo necesito,

está en esta canción,

y aquí en mi corazón.


Sé que Dios está aquí, allí y allá,

Él es siempre el centro, lo siento aquí dentro.

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «Qué bonita es la Creación»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «Qué bonita es la Creación»

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Canción «Qué bonita es la Creación»: letra

Qué bon, qué boni, qué bonitas son, son, son,

las estrellas en el cielo, qué bonitas son,

qué bonitas son, criaturas son de Dios.


Qué bon, qué boni, qué bonitas son, son, son,

las florecillas del campo, qué bonitas son,

qué bonitas son, criaturas son de Dios.


Qué bon, qué boni, qué bonitas son, son, son,

las nieves en la montaña, qué bonitas son,

qué bonitas son, criaturas son de Dios.

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Canción «Qué bonita es la Creación»: partitura

Canción «Qué bonita es la Creación»

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Canción «En el portal de Belén»

Canción «El sol salió»

El canto es una forma intensa de expresión verbal, poética y musical a la vez. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y quizás uno de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios.

El canto ocupa un lugar destacadísimo en la oración infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrapa a los niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida.

El canto religioso es un recurso educativo-recreativo-pastoral importantísimo. En la catequesis de niños el canto debe ser un elemento cotidiano y permanente. Especialmente cuando unimos cantos con gestos. Esta fusión “mágica” de canto y gesto genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos, cuya potencia educadora es de difícil dimensionamiento. Quienes ya han hecho la experiencia sabrán que pocas cosas les gustan más a los chicos que «cantar con todo el cuerpo»; es decir, hacer una sola cosa del gesto, la canción y la oración.

Orar a través del canto

Luis M. Benavides

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Canción «El sol salió»

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Canción «El sol salió»: letra

El sol, el sol salió

la noche se marchó

las nubes corren, corren

¿adónde llegarán?


El árbol arriba miró

y el sol alegre saludó;

adió, nubes; nubes, adiós.

La flor sus ojos agrandó

y al sol alegre sonrió;

adiós, nubes; nubes, adiós.


Y me pongo a cantar:

más bueno eres que el sol,

más fuerte eres que el mar,

más suave que la flor.

Te quiero, Padre Dios.

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Cantar es propio del que ama… Cantar es orar dos veces.

San Agustín

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Evangelio del día: Jesús en Nazaret

Evangelio del día: Jesús en Nazaret

Lucas 4, 16-26.28-30. Lunes de la 22.ª semana del Tiempo Ordinario. Hablar de paz significa también pensar en el mal que es posible hacer con lo que decimos y hablamos.

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?». Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: «Médico, cúrate a ti mismo». Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm». Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón». Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede

Lecturas

Primera lectura: Primera Carta a los Tesalonicenses, 1 Tes 4, 13-18

Salmo: Sal 96(95), 1-5.11-12

Oración introductoria

Jesús, concédeme iniciar esta meditación con una actitud abierta y dócil para poder escuchar y percibir tu presencia. No quiero ser un pasivo espectador, con un corazón duro y ciego, insensible y mediocre… porque estoy hecho para ser el reflejo de tu amor. Quiero reconocerte en todas las personas que hoy podría, por amor a Ti, servir.

Petición

Dios mío, dame la gracia de reconocerte y amarte más el día de hoy.

Meditación del Santo Padre Francisco

La lengua, la locuacidad, las habladurías son armas que cada día insidian la comunidad humana, sembrando envidia, celos y ansia de poder. Con ellas se puede llegar a matar a una persona. Por eso hablar de paz significa también pensar en el mal que es posible hacer con la lengua. Es la reflexión que propuso el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, costumbre reanudada el lunes 2 de septiembre, por la mañana.

El Papa partió del relato del retorno de Jesús a Nazaret, como lo propone Lucas (4, 16-30) en uno de los pasajes del Evangelio entre los más «dramáticos», en el que —dijo el Pontífice— «se puede ver cómo es nuestra alma» y cómo el viento puede hacer que gire de una parte a otra. En Nazaret, como explicó el Santo Padre, «todos esperaban a Jesús. Querían encontrarle. Y Él fue a encontrar a su gente. Por primera vez volvía a su lugar. Y ellos le esperaban porque habían oído todo lo que Jesús había hecho en Cafarnaún, los milagros. Y cuando inicia la ceremonia, como es costumbre, piden al huésped que lea el libro. Jesús hace esto y lee el libro del profeta Isaías, que era un poco la profecía sobre Él y por esto concluye la lectura diciendo: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír»».

La primera reacción —explicó el Pontífice— fue bellísima; todos lo apreciaron. Pero después en el ánimo de alguno empezó a insinuarse la carcoma de la envidia y comenzó a decir: «¿Pero dónde ha estudiado éste? ¿No es éste el hijo de José? Y nosotros conocemos a toda la familia. ¿Pero en qué universidad ha estudiado?». Y empezaron a pretender que Él hiciera un milagro: sólo después creerían. «Ellos —precisó el Papa— querían el espectáculo: «Haz un milagro y todos nosotros creeremos en ti». Pero Jesús no es un artista».

Jesús no hizo milagros en Nazaret. Es más, subrayó la poca fe de quien pedía el «espectáculo». Estos, observó el Papa Francisco, «se enfadaron mucho, y, levantándose, empujaban a Jesús hasta el monte para despeñarle y matarle». Lo que había empezado de una manera alegre corría peligro de concluir con un crimen, la muerte de Jesús «por los celos, por la envidia». Pero no se trata solamente de un suceso de hace dos mil años, evidenció el Obispo de Roma. «Esto —dijo— sucede cada día en nuestro corazón, en nuestras comunidades» cada vez que se acoge a alguien hablando bien de él el primer día y después cada vez menos hasta llegar a la habladuría casi al punto de «despellejarlo». Quien, en una comunidad, parlotea contra un hermano acaba por «quererlo matar», subrayó el Pontífice. «El apóstol Juan —recordó—, en la primera carta, capítulo 3, versículo 15, nos dice esto: el que odia en su corazón a su hermano es un homicida». Y el Papa añadió enseguida: «estamos habituados a la locuacidad, a las habladurías» y a menudo transformamos nuestras comunidades y también nuestra familia en un «infierno» donde se manifiesta esta forma de criminalidad que lleva a «matar al hermano y a la hermana con la lengua».

Entonces, ¿cómo construir una comunidad?, se preguntó el Pontífice. Así «como es el cielo», respondió; así como anuncia la Palabra de Dios: «Llega la voz del arcángel, el sonido de la trompa de Dios, el día de la resurrección. Y después de esto dice: y así para siempre estaremos con el Señor». Por lo tanto, «para que haya paz en una comunidad, en una familia, en un país, en el mundo, debemos empezar a estar con el Señor. Y donde está el Señor no hay envidia, no está la criminalidad, no existen celos. Hay fraternidad. Pidamos esto al Señor: jamás matar al prójimo con nuestra lengua y estar con el Señor como todos nosotros estaremos en el cielo».

Santo Padre Francisco: La amenaza de la habladuría

Homilía del lunes, 2 de septiembre de 2013

Propósito

De la misma forma que Cristo predicaba las enseñanzas de su Padre nosotros también atrevámonos a predicar el evangelio sin temor ni vergüenza. Antes bien pidámosle confianza y valor para que nos haga auténticos defensores de nuestra fe.

Diálogo con Cristo

Padre Santo, ¿por qué tanta cerrazón y dureza de corazón? Tú siempre dispuesto a darme todo lo que me puede llevar a la santidad y yo pretendiendo ser el protagonista principal en vez de darte el lugar que te corresponde en mi vida. Gracias, Señor, por el don de mi fe que me lleva a reconocerte en el amor, en el ejercicio continuo de la caridad. Ayúdame a ser santo desde ahora para aprovechar, así, la fe que me has dado.

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Evangelio del día: Orden de Predicadores