por Editorial Casals | 11 Jun, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Ahora os vamos a contar algunas enseñanzas de Jesús. Jesús enseñaba con parábolas, que son pequeñas historias o comparaciones que servían para que la gente sencilla aprendiese lo que Jesús les quería enseñar. Unas parábolas tratan del Reino de los Cielos y otras nos muestran la misericordia del Señor.
«Gracias por tus parábolas, porque así te entiendo mejor»
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La parábola del trigo
¡Mirad qué contento está este campesino porque el campo está lleno de trigo! Jesús dijo un día: «El reino de los cielos es como la semilla que siembra el hombre en la tierra. El hombre duerme de noche y se levanta de día, y la semilla crece hasta que se convierte en trigo». El trigo ha crecido gracias a los cuidados del labrador, pero sobre todo porque Dios ha dado su gracia, su sol, su lluvia… Pues así crece dentro de nuestra alma el Reino de Dios.
«Que tu Reino esté en mi corazón»
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El hijo pródigo (I)
Una de las parábolas más bonitas es la del hijo pródigo. En ella Jesús nos habla de lo bueno que es Dios. Cuenta cómo un hijo pidió dinero a su padre y se fue de su casa a un país lejano, donde se lo gastó todo portándose muy mal.
«Que nunca me aleje de mi padre Dios»
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El hijo pródigo (II)
Al quedarse sin nada, se puso a trabajar cuidando cerdos, pues sólo encontró este trabajo. Escuchemos lo que está pensando «¡Cuántos jornalero en casa de mi padre tienen pan abundante, mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti…». Y se puso en viaje para volver a casa de su padre.
Oración del «Padrenuestro»
Padre nuestro,
Que estás en el cielo,
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad
En la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
Y líbranos del mal.
Amén.
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El hijo pródigo (III)
Cuando su padre le vio llegar, salió corriendo a su encuentro y le abrazó lleno de alegría. El hijo le pidió perdón y el padre, muy contento, le perdonó y le preparó una gran fiesta, porque había vuelto el hijo que creía perdido para siempre.
«Gloria»
Gloria al Padre y al Hijo
Y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
Ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos.
Amén.
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 99 a 103
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 1 May, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
El leproso (1)
Jesús hizo muchos milagros. Los milagros son hechos extraordinarios que ningún hombre puede hacer. Sólo puede hacerlos Dios. Cierto día, le salió al encuentro un leproso, uno de esos enfermos con llagas y úlceras que tenían que vivir en cuevas en el campo porque nadie los quería… El pobre leproso, que había oído hablar de la bondad de Jesús de Nazaret, se acercó a Él y le dijo: «Señor, si quieres puedes limpiarme…».
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El leproso (2)
Jesús tuvo pena de él, extendió la mano y le tocó, diciéndole: «¡Quiero, queda limpio!». Y en el mismo instante desapareció la lepra, y su carne se volvió sana y suave como la de un niño. El leproso, loco de alegría, contó a grandes voces por el camino el milagro que le había hecho Jesús.
«Jesús, que yo también sea muy alegre»
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La pesca milagrosa
Un día, Jesús se subió a la barca de Pedro y le dijo que echase las redes al mar para pescar. Pedro le contestó: «Hemos estado toda la noche pescando, sin coger un solo pez… pero si Tú lo dices, echaré la red». Pedro obedece a Jesús, y al subir la red, estaba tan llena de peces que casi se rompía.
«Jesús, que te obedezca siempre»
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Tempestad en el lago
Otro día, Jesús y sus discípulos atravesaban el lago. Era al atardecer y Jesús, cansado de predicar, iba durmiendo en la barca. De pronto se levantó una tormenta terrible y las olas cubrían la barca. Los discípulos se asustaron mucho y lo despertaron diciendo: «Señor, sálvanos, que nos hundimos».
«Que acuda a Ti en todas mis necesidades»
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Jesús calma la tempestad
Jesús les contestó: «¿Por qué tenéis miedo? ¿No sabéis que estoy con vosotros?». Entonces, se levantó y le dijo al viento: «¡Párate!». Inmediatamente, se calmó el viento y el mar quedó en calma, como un espejo. Los discípulos estaban admirados y muy contentos.
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«Oraciones de la noche»
Con Dios me acuesto,
Con Dios me levanto,
Con la Virgen María
Y el Espíritu Santo.
Bajo mi frente,
Junto mis manos,
Porque a Ti yo quiero
Mi corazón ofrecerte.
Cubre mi cama
De sueños buenos,
Llena mi almohada
De angelitos bellos.
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 89 a 93
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 1 Abr, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Boda en Caná de Galilea
Poco después, se celebró una boda en Caná, un pueblecito cerca de Cafarnaun. La Virgen María, Jesús y sus discípulos, eran amigos de los novios, y fueron invitados a la boda. De pronto, se acabó el vino y María se lo dijo a Jesús, esperando que hiciera algo. Pero Jesús le contestó sonriendo: «Todavía no ha llegado el momento de hacer milagros». La Virgen María, que conocía muy bien a su hijo, dijo a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».
«Jesús, que haga siempre lo que mis papás me digan»
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Jesús convierte el agua en vino
Había allí seis tinajas de piedra muy grandes. Jesús dijo a los criados: «Llenad de agua las tinajas». Cuando lo hicieron les dijo: «Sacadla y llevadla al mayordomo». El mayordomo probó el agua convertida en vino y se quedó asombrado. Este fue el primer milagro de Jesús y sus discípulos creyeron en Él.
El Sermón de la Montaña
Desde el milagro de la boda de Canán, eran muchas las personas que creían en Jesús y le seguían. Un día que les estaba hablando, tuvo que subirse a un montaña para que le oyeran mejor. Y empezó a decirles: «Bienaventurados los que no guardan sus cosas para ellos solitos, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que no se pelean, porque ellos serán llamados hijos de Dios…». Así siguió hablando Jesús y enseñando las Bienaventuranzas.
«Enséñame, Jesús a querer a todos»
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Muerte de Juan el Bautista
Herodes se había casado con Herodías, que era la mujer de su hermano. Un día, Juan Bautista les dijo que eso no se hacía, pues estaba muy mal. Por haber dicho la verdad, metieron a Juan en la cárcel. Y Herodías, que estaba muy enfadada, convenció a Herodes para que le cortaran la cabeza a Juan.
«Jesús, ayúdame a decir siempre la verdad, aunque me cueste»
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San Pedro, jefe de los apóstoles
Un día que caminaba Jesús con los Apóstoles, les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón dijo: «Tú eres Cristo, Jesús, el Hijo de Dios». Y Jesús le contestó: «Yo te digo que tú eres Pedro (que quiere decir piedra), y sobre ti edificaré mi Iglesia…». Así prometió Jesús a Pedro que sería el primer Papa.
«Jesús, que ame mucho al Papa».
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 84 a 88
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 12 Mar, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Juan el Bautista
Juan el Bautista, hijo de Zacarías y de Isabel, la prima de la Virgen María, vivía en el desierto. Un día bajo al río Jordán y se puso a explicar a las gentes que tenían que pedir perdón por lo que hacían mal, y que la venida de Jesús, el Salvador, estaba ya próxima. Todos le escuchaban con mucha atención y Juan les bautizaba.
«Gracias, Jesús, porque yo también he recibido el Bautismo»
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El Bautismo de Jesús
Uno de esos días, mientras Juan estaba bautizando en el río, se le acercó Jesús y le pidió que le bautizara. Juan estaba asombrado por lo que le pedía Jesús, pero le obedeció. Mientras Juan bautizaba a Jesús, bajó el Espíritu Santo, en forma de paloma, y se oyó una voz que decía: «¡Éste es mi Hijo amado, escuchadle!».
«Yo también soy hijo de Dios»
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Jesús en el desierto
También Jesús vivió en el desierto cuarenta días, bebiendo sólo agua y comiendo raíces que allí había. Jesús hizo este sacrificio preparándose para el gran día, en que daría su vida por nosotros. En el desierto, el demonio le ofreció comida y tesoros si se ponía de rodillas delante de él. Pero Jesús le despreció y le ordenó que se apartase de Él.
«Jesús, te adoro porque eres mi Dios»
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Jesús en Cafarnaún
Pasados los cuarenta días, Jesús se fue a Galilea. Llega a Cafarnaún, un pueblo a orillas del lago, donde hay muchas barcas de pescadores. Desde allí, comienza a anunciar la Buena Noticia del Evangelio por aquellos pueblos.
«¡Qué alegría por la Buena Noticia del Evangelio»
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Jesús en la sinagoga
Jesús predica en las sinagogas de los pueblos, donde se reúnen los judíos para rezar y escuchar las escrituras santas. Jesús predica el Evangelio, la «buena noticia» de que Dios quiere perdonar a todos los hombres y salvarlos. Jesús está diciendo: «¡Creed en el Evangelio, pues el Reino de los Cielos está ya cerca!».
«Jesús, que crea en el Evangelio»
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Los primeros discípulos
Jesús empieza a buscar a sus primeros discípulos los que serán sus amigos. Un día se pasea por la playa del mar de Galilea y ve a Simón y a su hermano Andrés echando las redes en el mar. Jesús les dice: «Venid conmigo, yo os haré pescadores de hombres». Ellos dejaron las redes y le siguieron. Más tarde llamó a otros hombres para formar el grupo de Doce Apóstoles.
«Jesús, yo quiero ser tu amigo»
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 78 a 83
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 30 Ene, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
La vida de Jesús
Ahora os vamos a contar la historia de Jesús, el Mesías prometido. El Hijo de Dios que vino a la tierra a salvarnos, se hizo hombre y vivió en una familia como la nuestra. Él nos enseñó el camino del cielo. Mirad…
«Gracias, Jesús, porque puedo conocer tu vida»
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La Anunciación
En Nazaret, una pequeña ciudad de Galilea, vivía una muchacha llamada María, que se iba a casar con José, de la familia del rey David. Un día se le apareció el argángel Gabriel y le dijo: «Dios te salve María, llena eres de gracia. Vas a tener un hijo al que llamarás Jesús. Será el Hijo de Dios y salvará a los hombres de sus pecados». La Virgen María contestó: «Yo soy la esclava del Señor. Que se haga en mí todo lo que Tú dices».
«Gracias, María, por decir que sí a Dios»
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La Visitación
El ángel también le contó a la Virgen que su prima Isabel iba a tener un hijo, Juan el Bautista. María se puso en camino para visitar a su prima y felicitarla. Cuando Isabel vio a la Virgen le dijo: «¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¡Qué alegría que venga a verme la madre de Jesús!».
Oración del «Avemaría»
Dios te salve, María, llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios;
ruega por nosotros, pecadores;
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
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Camino de Belén
El emperador de Roma quería saber cuántas personas vivían en su imperio, y les mandó a todos que se apuntaran cada uno en su ciudad. María y José obedecen y van camino de Belén, la ciudad del rey David y la suya.
«¡Madre mía, qué contento estoy, porque pronto nacerá Jesús!»
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 69 a 72
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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