por Editorial Casals | 1 May, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
El leproso (1)
Jesús hizo muchos milagros. Los milagros son hechos extraordinarios que ningún hombre puede hacer. Sólo puede hacerlos Dios. Cierto día, le salió al encuentro un leproso, uno de esos enfermos con llagas y úlceras que tenían que vivir en cuevas en el campo porque nadie los quería… El pobre leproso, que había oído hablar de la bondad de Jesús de Nazaret, se acercó a Él y le dijo: «Señor, si quieres puedes limpiarme…».
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El leproso (2)
Jesús tuvo pena de él, extendió la mano y le tocó, diciéndole: «¡Quiero, queda limpio!». Y en el mismo instante desapareció la lepra, y su carne se volvió sana y suave como la de un niño. El leproso, loco de alegría, contó a grandes voces por el camino el milagro que le había hecho Jesús.
«Jesús, que yo también sea muy alegre»
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La pesca milagrosa
Un día, Jesús se subió a la barca de Pedro y le dijo que echase las redes al mar para pescar. Pedro le contestó: «Hemos estado toda la noche pescando, sin coger un solo pez… pero si Tú lo dices, echaré la red». Pedro obedece a Jesús, y al subir la red, estaba tan llena de peces que casi se rompía.
«Jesús, que te obedezca siempre»
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Tempestad en el lago
Otro día, Jesús y sus discípulos atravesaban el lago. Era al atardecer y Jesús, cansado de predicar, iba durmiendo en la barca. De pronto se levantó una tormenta terrible y las olas cubrían la barca. Los discípulos se asustaron mucho y lo despertaron diciendo: «Señor, sálvanos, que nos hundimos».
«Que acuda a Ti en todas mis necesidades»
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Jesús calma la tempestad
Jesús les contestó: «¿Por qué tenéis miedo? ¿No sabéis que estoy con vosotros?». Entonces, se levantó y le dijo al viento: «¡Párate!». Inmediatamente, se calmó el viento y el mar quedó en calma, como un espejo. Los discípulos estaban admirados y muy contentos.
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«Oraciones de la noche»
Con Dios me acuesto,
Con Dios me levanto,
Con la Virgen María
Y el Espíritu Santo.
Bajo mi frente,
Junto mis manos,
Porque a Ti yo quiero
Mi corazón ofrecerte.
Cubre mi cama
De sueños buenos,
Llena mi almohada
De angelitos bellos.
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 89 a 93
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 1 Abr, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Boda en Caná de Galilea
Poco después, se celebró una boda en Caná, un pueblecito cerca de Cafarnaun. La Virgen María, Jesús y sus discípulos, eran amigos de los novios, y fueron invitados a la boda. De pronto, se acabó el vino y María se lo dijo a Jesús, esperando que hiciera algo. Pero Jesús le contestó sonriendo: «Todavía no ha llegado el momento de hacer milagros». La Virgen María, que conocía muy bien a su hijo, dijo a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».
«Jesús, que haga siempre lo que mis papás me digan»
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Jesús convierte el agua en vino
Había allí seis tinajas de piedra muy grandes. Jesús dijo a los criados: «Llenad de agua las tinajas». Cuando lo hicieron les dijo: «Sacadla y llevadla al mayordomo». El mayordomo probó el agua convertida en vino y se quedó asombrado. Este fue el primer milagro de Jesús y sus discípulos creyeron en Él.
El Sermón de la Montaña
Desde el milagro de la boda de Canán, eran muchas las personas que creían en Jesús y le seguían. Un día que les estaba hablando, tuvo que subirse a un montaña para que le oyeran mejor. Y empezó a decirles: «Bienaventurados los que no guardan sus cosas para ellos solitos, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que no se pelean, porque ellos serán llamados hijos de Dios…». Así siguió hablando Jesús y enseñando las Bienaventuranzas.
«Enséñame, Jesús a querer a todos»
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Muerte de Juan el Bautista
Herodes se había casado con Herodías, que era la mujer de su hermano. Un día, Juan Bautista les dijo que eso no se hacía, pues estaba muy mal. Por haber dicho la verdad, metieron a Juan en la cárcel. Y Herodías, que estaba muy enfadada, convenció a Herodes para que le cortaran la cabeza a Juan.
«Jesús, ayúdame a decir siempre la verdad, aunque me cueste»
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San Pedro, jefe de los apóstoles
Un día que caminaba Jesús con los Apóstoles, les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón dijo: «Tú eres Cristo, Jesús, el Hijo de Dios». Y Jesús le contestó: «Yo te digo que tú eres Pedro (que quiere decir piedra), y sobre ti edificaré mi Iglesia…». Así prometió Jesús a Pedro que sería el primer Papa.
«Jesús, que ame mucho al Papa».
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 84 a 88
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 12 Mar, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Juan el Bautista
Juan el Bautista, hijo de Zacarías y de Isabel, la prima de la Virgen María, vivía en el desierto. Un día bajo al río Jordán y se puso a explicar a las gentes que tenían que pedir perdón por lo que hacían mal, y que la venida de Jesús, el Salvador, estaba ya próxima. Todos le escuchaban con mucha atención y Juan les bautizaba.
«Gracias, Jesús, porque yo también he recibido el Bautismo»
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El Bautismo de Jesús
Uno de esos días, mientras Juan estaba bautizando en el río, se le acercó Jesús y le pidió que le bautizara. Juan estaba asombrado por lo que le pedía Jesús, pero le obedeció. Mientras Juan bautizaba a Jesús, bajó el Espíritu Santo, en forma de paloma, y se oyó una voz que decía: «¡Éste es mi Hijo amado, escuchadle!».
«Yo también soy hijo de Dios»
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Jesús en el desierto
También Jesús vivió en el desierto cuarenta días, bebiendo sólo agua y comiendo raíces que allí había. Jesús hizo este sacrificio preparándose para el gran día, en que daría su vida por nosotros. En el desierto, el demonio le ofreció comida y tesoros si se ponía de rodillas delante de él. Pero Jesús le despreció y le ordenó que se apartase de Él.
«Jesús, te adoro porque eres mi Dios»
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Jesús en Cafarnaún
Pasados los cuarenta días, Jesús se fue a Galilea. Llega a Cafarnaún, un pueblo a orillas del lago, donde hay muchas barcas de pescadores. Desde allí, comienza a anunciar la Buena Noticia del Evangelio por aquellos pueblos.
«¡Qué alegría por la Buena Noticia del Evangelio»
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Jesús en la sinagoga
Jesús predica en las sinagogas de los pueblos, donde se reúnen los judíos para rezar y escuchar las escrituras santas. Jesús predica el Evangelio, la «buena noticia» de que Dios quiere perdonar a todos los hombres y salvarlos. Jesús está diciendo: «¡Creed en el Evangelio, pues el Reino de los Cielos está ya cerca!».
«Jesús, que crea en el Evangelio»
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Los primeros discípulos
Jesús empieza a buscar a sus primeros discípulos los que serán sus amigos. Un día se pasea por la playa del mar de Galilea y ve a Simón y a su hermano Andrés echando las redes en el mar. Jesús les dice: «Venid conmigo, yo os haré pescadores de hombres». Ellos dejaron las redes y le siguieron. Más tarde llamó a otros hombres para formar el grupo de Doce Apóstoles.
«Jesús, yo quiero ser tu amigo»
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 78 a 83
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 30 Ene, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
La vida de Jesús
Ahora os vamos a contar la historia de Jesús, el Mesías prometido. El Hijo de Dios que vino a la tierra a salvarnos, se hizo hombre y vivió en una familia como la nuestra. Él nos enseñó el camino del cielo. Mirad…
«Gracias, Jesús, porque puedo conocer tu vida»
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La Anunciación
En Nazaret, una pequeña ciudad de Galilea, vivía una muchacha llamada María, que se iba a casar con José, de la familia del rey David. Un día se le apareció el argángel Gabriel y le dijo: «Dios te salve María, llena eres de gracia. Vas a tener un hijo al que llamarás Jesús. Será el Hijo de Dios y salvará a los hombres de sus pecados». La Virgen María contestó: «Yo soy la esclava del Señor. Que se haga en mí todo lo que Tú dices».
«Gracias, María, por decir que sí a Dios»
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La Visitación
El ángel también le contó a la Virgen que su prima Isabel iba a tener un hijo, Juan el Bautista. María se puso en camino para visitar a su prima y felicitarla. Cuando Isabel vio a la Virgen le dijo: «¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¡Qué alegría que venga a verme la madre de Jesús!».
Oración del «Avemaría»
Dios te salve, María, llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios;
ruega por nosotros, pecadores;
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
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Camino de Belén
El emperador de Roma quería saber cuántas personas vivían en su imperio, y les mandó a todos que se apuntaran cada uno en su ciudad. María y José obedecen y van camino de Belén, la ciudad del rey David y la suya.
«¡Madre mía, qué contento estoy, porque pronto nacerá Jesús!»
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 69 a 72
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 14 Ene, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
El profeta Jonás
Dios, que es Padre bueno, mandó a un profeta llamado Jonás a la ciudad de Nínive para decirles que fueran buenos. Jonás, al principio, no quiso obedecer a Dios y se subió a un barco para huir. Hubo una tormenta tremenda y Jonás se dio cuenta de que era por su culpa. Dios le estaba avisando para que hiciera lo que le había dicho. Jonás dijo a los marineros: «Tiradme al mar y os salvaréis todos».
«Cuando tenga la culpa, que lo reconozca como Jonás»
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Jonás dentro de la ballena
Cuando cayó al mar, una ballena se tragó a Jonás. Estuvo dentro de ella tres días y tres noches. Jonás pidió perdón a Dios y Éste le perdonó, mandando a la ballena que le dejara en una playa cerca de la ciudad de Nínive. Jonás habló con los hombres que vivían allí para que pidieran perdón a Dios. Cuando lo hicieron, Dios les perdonó.
«Qué alegría cuanto te pido perdón y me perdonas»
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Daniel y los leones
Daniel fue otro profeta muy bueno y sabio que vivía con el rey de Babilonia y le daba consejos. En Babilonia tenían dioses falsos y había una ley que mandaba castigar a los que no se ponían de rodillas delante de ellos. Los metían en un foso con leones.
Acusaron a Daniel de no arrodillarse ante sus Dioses y lo arrojaron a los leones. Pero el rey se llevó una gran sorpresa cuando vio que los leones no le hacían nada y dijo: «El Dios de Daniel es el verdadero Dios». Y le sacó de allí.
«Señor, que te rece a Ti al levantarme y al acostarme»
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Isaías anuncia el nacimiento de Jesús
Uno de los profetas más grandes fue Isaías. Un día fue a ver al rey Ajab y le dijo: «Para que veas que mi Dios es el verdadero, pídele una señal». Ajab tuvo miedo, después de lo que pasó con Elías. Entonces le dijo a Isaías: «Ésta será la señal: Una virgen tendrá un hijo, al que llamará Enmanuel, que quiere decir Dios con nosotros». Isaías anunció así que iba a nacer Jesús, como había prometido Dios a nuestros primeros padres Adán y Eva en el Paraíso.
«Dios mío, gracias por enviarnos a tu Hijo, Jesús».
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 64 a 67
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 3 Ene, 2013 | Despertar religioso Historias de la Biblia
El rey Ajab con los ídolos
Al morir Salomón, hubo otros reyes. Uno de ellos se llamaba Ajab. No era bueno porque no quería a Dios y hablaba a estatuas de animales como si fueran dioses. El pueblo de Israel empezó a hacer lo mismo que su rey y rompió la Alianza o pacto que tenía con Dios. Dios les mandó al profeta Elías, que les dijo: «Por romper vuestra amistad con Dios, no lloverá hasta que yo diga». Entonces hubo una gran sequía.
«Quiero ser siempre tu amigo»
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Elías con los cuervos
El rey Ajab quería matar al profeta Elías. Dios le dijo a Elías: «Escóndete cerca del río Jordán. Yo encargaré a los cuervos que te alimenten». Los cuervos le llevaban a Elías pan por la mañana y carne por la tarde. Y bebía agua del río. Pasaron dos años y continuaba la sequía.
Bendición de la mesa
«El niño Jesús, que nació en Belén,
Bendiga esta mesa y a nosotros también»
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Elías y el Sacrificio
Elías fue a ver al rey Ajab y a todo el pueblo israelita, y les dijo: «Los dioses que adoráis son falsos. Mi Dios es el verdadero y para probarlo vamos a hacer dos altares. Uno lo pondré yo, con un toro como regalo a Dios. Otro Ajab, con un animal a vuestro dios Baal. Cada uno pedirá que caiga fuego del cielo». Pasaba el día y los seguidores de Baal imploraron a su dios sin que pasara nada. Por la tarde, Elías rezó y dijo: «Dios mío, escúchame para que sepan que Tú eres el único y verdadero Dios». E inmediatamente cayó fuego sobre el altar.
«¡Escúchame también a mí!»
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Por fín llueve
Cuando el pueblo vio lo que había ocurrido, empezó a gritar: «El Dios de Elías y de Israel es el verdadero Dios». Pidieron perdón a Dios y enseguida empezó a llover. Hubo muchos otros profetas, algunos buenos, como Elías, y el pueblo fue bueno. Pero también hubo falsos profetas y el pueblo volvió a adorar a dioses falsos. Dios se enfadó y otra vez castigó a su pueblo para corregirle y conducirle al bien.
«Perdóname cuando hago algo mal»
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Jerusalen ardiendo
El rey de Caldea atacó Jerusalén y le prendió fuego. Y a los israelitas que quedaron vivos los llevó presos a la ciudad de Babilonia para que fueran sus esclavos. Allí los judíos pasaron muchos años. Y todos se acordaban de la Tierra Prometida, que habían perdido, y del templo de Jerusalén, que había sido destruido.
«Ayúdame a recordar siempre que eres mi Padre»
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 59 a 63
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 28 Nov, 2012 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Absalón y la encina
David tuvo dos hijos, Absalón y Salomón. Absalón no era bueno, y se peleó con su padre porque quería ser el rey. Perdió y, cuando salía huyendo de la ciudad a caballo, se le enredó el pelo en un árbol, pues lo tenía muy largo, y le cogieron prisionero.
«Que no me pelee con nadie»
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El rey Salomón
Cuando David murió, Salomón fue el nuevo rey. Dios, como estaba muy contento con él porque era bueno, le dijo: «Pídeme lo que quieras». Salomón contestó: «Quiero saber mandar bien a tu pueblo». A Dios le gustó que Salomón no fuera egoísta y no pidiera cosas para él. Entonces, además de hacerle sabio, le dio riquezas y le hizo muy poderoso.
«Ayúdame a no ser egoísta»
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El Arca de la Alianza
Salomón hizo el reino muy grande. Construyó el templo de Jerusalén y puso allí el Arca de la Alianza y rezaba ante ella. Y Dios estaba contento porque era obediente. Además, como era muy sabio, hacía justicia muy bien.
«Quiero rezar muy bien y tenerte siempre contento»
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El juicio de Salomón
Había dos mujeres que vivían juntas y tenían cada una un niño recién nacido. Uno se murió, y su madre le quitó el niño a la otra. Empezaron a discutir, porque las dos decían que el niño era suyo. Las llevaron delante de Salomón, que dijo: «Traed la espada, partid al niño por la mitad y dadle un trozo a cada mujer». Una de ellas dijo enseguida: «¡No! ¡Que no maten a mi hijo! Que se lo den a la otra». Entonces Salomón supo que ésta era la verdadera madre e hizo que le entregaran al niño. Cuando la gente se enteró de lo sucedido, daban gracias a Dios por haberles dado un rey tan sabio.
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 55 a 58
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 3 Nov, 2012 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Saúl, primer rey de Israel
Samuel nombró a Saúl primer rey de Israel. Era muy fuerte y venció a muchos pueblos. Pero Dios no estaba contento con Saúl, porque empezó a quedarse con las cosas de los pueblos a los que ganaba, sin ofrecérselas a Él ni repartirlas con los demás. Dios le dijo a Samuel: «Te voy a enseñar a otro hombre bueno, que será mejor rey que Saúl».
«Ayúdame a ser generoso con los demás».
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David cuidando el rebaño
Dios llevó a Samuel hasta donde estaba David, un joven pastor que cuidaba su rebaño, y le dijo: «Éste será el rey de mi pueblo». Entonces Samuel derramó aceite sobre la cabeza de David para indicar que él sería el rey.
«Que seas el Rey de mi corazón».
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David vence a Goliat
En el ejército de los filisteos, había un gigante llamado Goliat, con el que nadie se atrevía a luchar. El joven David rezó a Dios y luchó contra el gigante lanzándole una piedra con su honda. La piedra derribó a Goliat al golpearle con gran fuerza en la frente. Goliat murió y los filisteos fueron de nuevo derrotados.
«Ayúdame, porque soy pequeño como David».
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David luchando
David era un buen guerrero y ganaba muchas batallas. Todo el mundo decía que era más fuerte y valiente que Saúl. Éste se enfadó y empezó a tenerle envidia.
«Quítame la envidia, Señor, que me hace malo».
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David con el arpa
Saúl murió en una batalla y David fue el rey de Israel, como Dios había dicho. Era muy bueno, sabía tocar el arpa y escribir versos y canciones, llamados Salmos, que cantaba a Dios. Dios estaba muy contento con él y era su amigo. Un día le dijo: «De tu familia nacerá el Mesías (Jesús)». David convirtió la ciudad de Jerusalén en la capital de todo el reino.
«Quiero ser tu amigo como David».
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 50 a 54
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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por Editorial Casals | 18 Oct, 2012 | Despertar religioso Historias de la Biblia
Sansón y el león
Uno de esos Jueces se llamó Sansón. Era tan fuerte que venció a un león sólo con las manos. Peleó contra los filisteos, un pueblo que no quería a los israelitas, ganándoles muchas veces. La fuerza que Dios le había dado a Sansón, estaba en su pelo, que era muy largo.
«Dios mío, dame fuerzas para ser bueno».
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Sansón y el templo
Un día, los filisteos tendieron una trampa a Sansón y le cortaron el pelo mientras dormía. Al perder Sansón su fuerza, le hicieron prisionero y se lo llevaron al templo de su dios falso, donde le ataron a dos columnas. Sansón le pidió a Dios que le diera su fuerza por última vez. Tiró fuerte de las columnas, que cayeron destruyendo a la vez el templo y a los filisteos.
«¡Señor, Tú eres el Dios verdadero!».
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El profeta Samuel
El último de los Jueces de Israel fue Samuel. Dios le llamó cuando era niño. De mayor, gobernó a los israelitas durante mucho tiempo hasta que fue anciano. Su pueblo, al verle tan mayor y que tenían muchos pueblos enemigos, le pidieron que nombrara un rey joven que fuera el jefe de su ejército.
«Que sea bueno de pequeño y de mayor».
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De La Biblia más infantil, Casals, 1999. Páginas 47 a 49
Coordinador: Pedro de la Herrán
Texto: Miguel Álvarez y Sagrario Fernández Díaz
Dibujos: José Ramón Sánchez y Javier Jerez
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