«Mi último día», corto de anime sobre la Pasión del Señor

«Mi último día», corto de anime sobre la Pasión del Señor

My Last Day, «Mi último día», es un corto animado del 2011, basado en las peliculas La vida pública de Jesús de 1979 y La pasión de Cristo de 2004. Dirigido y escrito por Barry Cook (director y guionista de la producción de Disney Mulán), y animado por el estudio japonés Studio 4ºC, cuenta una historia con la crucifixión de Jesucristo desde la perspectiva de uno de los ladrones que también fueron crucificados a su lado.

Tiene imágenes bastante fuertes, pero es muy aconsejable para que los jóvenes aprecien la dureza de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, que culmina con la Resurrección.

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La Semana Santa en dibujos animados

La Semana Santa en dibujos animados

Os ofrecemos una serie de películas de animación en las que se relatan los acontecimientos narrados por los evangelios desde la entrada triunfal de  Jesús en Jerusalén hasta su muerte y Resurrección.

Estas películas son estrictamente católicas, por lo que pueden usarse, con toda confianza, para que los más pequeños conozcan lo que celebramos durante la Semana Santa y la Pascua.

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Domingo de Ramos

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Jueves Santo

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Viernes Santo

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Sábado Santo y Domingo de Resurrección

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La vida de Jesús en dibujos animados

«Jesús, Vivió Entre Nosotros», es un recuento animado de la vida de Jesucristo, visto a través de los ojos del último discípulo sobreviviente, el apóstol Juan. La historia comienza con el apóstol Juan tomado preso, a causa del evangelio, quien con valor testifica de Jesús a los soldados romanos que lo mantienen cautivo. Al pedirle razón de su fe, Juan, ya anciano, narra su experiencia de primera mano al ser uno de los discípulos de Jesús y ser testigo de sus milagros, sus sorprendentes enseñanzas y su gran valentía. En esta producción de «La Voz de los Mártires», descubrirán el poder y amor de Jesucristo y comprenderán porqué sus seguidores lo arriesgaban todo por predicar el Evangelio de Salvación. «Jesús Vivió Entre Nosotros», es una herramienta muy útil para que los padres puedan presentar de forma entretenida a sus hijos el mensaje contenido en los Evangelios, para ayudarles comprender el valor de la fe cristiana, así como inspirarlos a seguir los pasos de Jesucristo, el Hijo de Dios, quien vino a vivir entre nosotros.

Duración: 90 minutos.

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Jesús (película de no animación, subtitulada para sordos)

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Vida de san Antonio, abad, con recursos de animación

Vida de san Antonio, abad, con recursos de animación

Conocemos la vida del abad Antonio, cuyo nombre significa «floreciente» y al que la tradición llama el Grande, principalmente a través de la biografía redactada por su discípulo y admirador, San Atanasio, a fines del siglo IV. Este escrito, fiel a los estilos literarios de la época y ateniéndose a las concepciones entonces vigentes acerca de la espiritualidad, subraya en la vida de Antonio (más allá de los datos maravillosos), la permanente entrega a Dios en un género de consagración, del cual él no es históricamente el primero, pero sí el prototipo, y esto no sólo por la inmensa influencia de la obrita de Atanasio.

En su juventud, Antonio, que era egipcio e hijo de acaudalados campesinos, se sintió conmovido por las palabras de Jesús, que le llegaron en el marco de una celebración eucarística:

«Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres…»

Así lo hizo el rico heredero, reservando sólo parte para una hermana, a la que entregó, parece, al cuidado de unas vírgenes consagradas. Llevó inicialmente vida apartada en su propia aldea, pero pronto se marchó al desierto, adiestrándose en las prácticas eremíticas junto a un cierto Pablo, anciano experto en la vida solitaria. En su busca de soledad y persiguiendo el desarrollo de su experiencia, llegó a fijar su residencia entre unas antiguas tumbas. ¿Por qué esta elección? Era un gesto profético, liberador. Los hombres de su tiempo (como los de nuestros días) temían desmesuradamente a los cementerios, que creían poblados de demonios. La presencia de Antonio entre los abandonados sepulcros era un claro mentís a tales supersticiones y proclamaba, a su manera, el triunfo de la resurrección. Todo (aún los lugares que más espantan a la naturaleza humana) es de Dios, que en Cristo lo ha redimido todo; la fe descubre siempre nuevas fronteras dónde extender la salvación.

El trabajo manual, la oración y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupación. A los 54 años de edad, hacia el año 305, abandonó su celda en la montaña y fundó un monasterio en Fayo. El monasterio consistía originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por San Antonio, estaban concebidas de igual manera. Más tarde, fundó otro monasterio llamado Pispir, cerca del Nilo. San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfección, que consiste en el amor de Dios, con la mortificación. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada mañana que tal vez no vivirían hasta el fin del día, y que ejecutaran cada acción, como si fuera la última de su vida.

«El demonio, decía, teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la cruz».

Pronto la fama de su ascetismo se propagó y se le unieron muchos fervorosos imitadores, a los que organizó en comunidades de oración y trabajo. Dejando sin embargo esta exitosa obra, se retiró a una soledad más estricta en pos de una caravana de beduinos que se internaba en el desierto. No sin nuevos esfuerzos y desprendimientos personales, alcanzó la cumbre de sus dones carismáticos, logrando conciliar el ideal de la vida solitaria con la dirección de un monasterio cercano, e incluso viajando a Alejandría para terciar en las interminables controversias arriano-católicas que signaron su siglo. Ahí predicó la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos «que adoran y sirven a la creatura más bien que al Creador», ya que hacían del Hijo de Dios una creatura.

Sobre todo, Antonio, fue padre de monjes, demostrando en sí mismo la fecundidad del Espíritu. Una multisecular colección de anécdotas, conocidas como «apotegmas» o breves ocurrencias que nos ha legado la tradición, lo revela poseedor de una espiritualidad incisiva, casi intuitiva, pero siempre genial, desnuda como el desierto que es su marco y sobre todo implacablemente fiel a la sustancia de la revelación evangélica. Se conservan algunas de sus cartas, cuyas ideas principales confirman las que Atanasio le atribuye en su «Vida».

Antonio murió muy anciano, hacia el año 356, en las laderas del monte Colzim, próximo al mar Rojo; al ignorarse la fecha de su nacimiento, se le ha adjudicado una improbable longevidad, aunque ciertamente alcanzó una edad muy avanzada. La figura del abad delineó casi definitivamente el ideal monástico, que perseguirían muchos fieles de los primeros siglos. No siendo hombre de estudios, no obstante, demostró con su vida lo esencial de la vida monástica, que intenta ser precisamente una esencialización de la práctica cristiana; una vida bautismal despojada de cualquier aditamento. Para nosotros, Antonio encierra un mensaje aún válido y actual: el monacato del desierto continúa siendo un desafío, el del seguimiento extremo de Cristo, el de la confianza irrestricta en el poder del Espíritu de Dios.

Las imágenes representan generalmente a San Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La liturgia bizantina invoca el nombre de San Antonio en la preparación eucarística, y el rito copto.

Fuentes: Textos de EWTN – Fe y de Aciprensa.
Artículo original en Amor Eterno.

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Otras fuentes en la red

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Biografías animadas de san Antonio, abad.

San Antonio, abad, película de Nazaret TV

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San Antonio, abad, en «Un nombre, un santo»

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Juan bautiza al Señor: vídeos de animación

Juan bautiza al Señor: vídeos de animación

Y una voz del cielo decía: «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.» Mateo 3:17

Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista para preparar a la gente para la venida de Jesús. Juan les dijo que dejaran el pecado (las cosas que no agradan a Dios) y que se acercaran a Dios. Después que hacían una decisión de seguir a Dios, Juan los bautizaba en el río Jordán.

Un día Jesús vino a Juan y le pidió que lo bautizara. Al principio, Juan no quería hacer esto porque Jesús es perfecto y no había hecho ningún mal. Juan le dijo que el necesitaba que Jesús lo bautizara a él. Jesús entonces explicó que el ser bautizado era algo que Dios quería que él hiciera. Era una manera de mostrar a todos que Jesús obedecía y seguía a Dios.

Así que Juan bautizó a Jesús en el río. Esto significa que lo sumergió en el agua y lo levantó para sacarlo del agua. Cuando Jesús salió del agua, los cielos se abrieron y el Espíritu de Dios bajó en forma de una paloma. Luego una voz del cielo dijo, «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.»

Jesús obedeció a Dios toda su vida. Podemos seguir el ejemplo de Jesús al obedecer a Dios en nuestro diario vivir.

Vamos a ver lo que significa ser bautizado. El bautismo pinta un cuadro que cuenta una historia. Romanos 6:4 nos dice que el bautismo es un cuadro de lo que hizo Jesús por nosotros.

Cuando la persona es sumergida en el agua, esto representa que Jesús murió en la cruz por nuestros pecados. Cuando la persona sale del agua, esto representa que Jesús resucitó.

El bautismo también es un cuadro lo que sucede en nuestros corazones. Antes que creemos en Jesús, nuestros corazones están sucios por el pecado que hay en nosotros. Cuando invitamos a Jesús a nuestros corazones, Él viene a nuestros corazones y nos limpia del pecado.

El bautismo también es una manera que obedecemos a Dios, exactamente como Jesús. Dios nos dice en su palabra, la Biblia, que debemos ser bautizados cuando creemos y confiamos en Jesús. Romanos 10:9 dice que si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor y creemos en nuestro corazón que Dios le ha resucitado de los muertos seremos salvos.

Un manera de mostrar que creemos es el ser bautizados. El bautismo es el paso que sigue después de haber creído en Cristo.

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Recursos audiovisuales de animación

Vida de Juan Bautista en dibujos animados

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La vida de Juan el Bautista, cantada por Aída Borjes

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