por Guillermo Mirecki | 30 Mar, 2026 | Primera comunión Dinámicas
La traición de Judas y el amor fiel de Jesús
Mateo 26, 14-25
Esta sesión se apoya en la imagen catequética que presenta de forma unificada varios momentos del Evangelio: el acuerdo de Judas con los sacerdotes, la Última Cena y el anuncio de Jesús sobre su traición. La escena permite a los niños comprender que Jesús sabe lo que va a suceder, que no deja de amar incluso cuando es traicionado, y que nos invita a ser fieles de verdad. Este pasaje es especialmente importante en la preparación para la Primera Comunión, porque ayuda a descubrir que en la Eucaristía recibimos a Jesús vivo, que se entrega por nosotros aun conociendo nuestra debilidad.
1. Título de la sesión
“Jesús me ama y quiere que yo sea fiel”
2. Objetivo de la sesión
Que los niños comprendan que Jesús conoce nuestro corazón, que nos ama incluso cuando fallamos, y que la Comunión es un encuentro real con Él que nos ayuda a ser fieles y a no alejarnos.
3. Edad orientativa
Niños de 7 a 10 años (preparación para la Primera Comunión).
4. Duración total orientativa
60-70 minutos.
5. Materiales
- Imagen catequética de Mateo 26, 14-25.
- Biblia.
- Cartulinas y rotuladores.
- Una vela o pequeña cruz.
6. Texto evangélico base
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les dijo: «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?». Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
Mientras comían, dijo: «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Y ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió: «El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de Él; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado! Más le valdría no haber nacido».
(Evangelio según san Mateo 26, 14-25)
7. Introducción catequética
El catequista muestra la imagen y deja un momento de silencio. Es importante no hablar inmediatamente, sino permitir que los niños observen. Después se les invita a describir lo que ven: Jesús en el centro, los discípulos, Judas que recibe el dinero y luego se aleja.
Se puede preguntar: “¿Qué está pasando?”, “¿Quién parece estar cerca de Jesús?”, “¿Quién se aleja?”, “¿Cómo está Jesús?”. El objetivo no es que acierten todo, sino que entren en la escena.
El catequista explica que este momento ocurre poco antes de la Pasión. Jesús sabe que va a ser traicionado, pero sigue amando. Esta es la clave: Jesús no deja de amar, incluso cuando le fallan.
8. Explicación del Evangelio para niños
Judas era uno de los amigos de Jesús. Había vivido con Él, había escuchado sus palabras, pero decide venderlo por dinero. Esto es muy serio: significa preferir algo antes que a Jesús.
En la imagen vemos cómo Judas primero recibe el dinero y luego se aleja en la noche. Esto nos enseña que el pecado nos aleja de Jesús poco a poco.
Mientras tanto, Jesús está en la mesa con sus discípulos. Él sabe lo que va a pasar y lo dice con tristeza: “uno de vosotros me va a entregar”. Jesús no se enfada, no grita, no rechaza a nadie. Ama hasta el final.
También los otros discípulos se preguntan: “¿Soy yo?”. Esto es muy importante: cada uno mira su corazón. Nosotros también debemos aprender a hacerlo.
Jesús dice una frase muy seria: “¡ay de aquel por quien es entregado!”. No es una amenaza, es una advertencia llena de dolor. Jesús quiere que nadie se pierda.
En la Primera Comunión recibimos a este mismo Jesús. Por eso debemos preparar el corazón y no alejarnos de Él.
9. Desarrollo de la sesión
Actividad 1. Miramos y comprendemos (10-15 minutos)
Objetivo: Comprender la escena.
Desarrollo: Los niños describen la imagen guiados por el catequista.
Micro-guion para el catequista:
“Mirad bien la imagen… ¿Quién está en el centro?”
“¿Qué hace Judas?”
“¿Jesús parece enfadado o tranquilo?”
“¿Quién está cerca de Jesús y quién se aleja?”
Se concluye explicando: Jesús es el centro, algunos permanecen con Él y otros se alejan.
Actividad 2. Dos elecciones (15 minutos)
Objetivo: Relacionar el Evangelio con la vida.
Desarrollo: En una cartulina se dibujan dos caminos: uno hacia Jesús y otro alejándose.
Los niños aportan ejemplos concretos:
- Camino hacia Jesús: rezar, obedecer, decir la verdad.
- Alejarse: mentir, desobedecer, olvidarse de Dios.
Micro-guion:
“Judas eligió alejarse… ¿qué cosas nos alejan a nosotros?”
“¿Qué cosas nos acercan a Jesús?”
Actividad 3. Mi corazón para Jesús (15 minutos)
Objetivo: Preparar la Primera Comunión.
Desarrollo: Cada niño escribe una frase: “Jesús, quiero ser fiel en…” y añade un propósito concreto.
Micro-guion:
“Jesús viene a tu corazón en la Comunión… ¿cómo quieres recibirlo?”
“Escribe algo concreto que puedas hacer.”
Actividad 4. Lectio divina (15-20 minutos)
Texto clave: “El Hijo del hombre se va como está escrito…”
¿Qué dice el texto? Jesús anuncia la traición.
¿Qué me dice? Jesús conoce mi corazón.
¿Qué le digo? Quiero ser fiel.
¿A qué me invita? A no alejarme nunca.
Oración: “Jesús, ayúdame a ser fiel y a no apartarme de Ti.”
10. Aplicación a la Primera Comunión
La Eucaristía es el mayor regalo de Jesús. Él se queda con nosotros aunque sabe que a veces fallamos. Por eso debemos prepararnos bien: con oración, con sinceridad, con deseo de amarle.
La Comunión no es solo un día bonito: es recibir a Jesús de verdad. Y recibirle bien significa no hacer como Judas, sino permanecer con Él.
11. Orientaciones para el catequista
El centro de esta sesión no es el miedo ni el pecado, sino el amor fiel de Jesús. Judas sirve como contraste, pero no como foco principal. Es importante ayudar a los niños a comprender que todos podemos fallar, pero Jesús siempre nos invita a volver.
Conviene insistir en tres ideas claras: Jesús conoce el corazón, Jesús ama siempre, y Jesús nos da la Eucaristía para ayudarnos.
12. Orientaciones para los padres
Se recomienda hablar en casa sobre la fidelidad: cumplir lo que se promete, decir la verdad, rezar juntos. También es importante preparar el corazón para la Comunión con pequeños gestos diarios.
Los padres deben ayudar a los niños a entender que Jesús no es un símbolo, sino una presencia real que quiere quedarse en su vida.
13. Oración final
Señor Jesús,
tú me amas aunque a veces falle.
Ayúdame a no alejarme de Ti,
a ser fiel cada día
y a recibirte con amor en la Comunión.
Amén.
por Guillermo Mirecki | 29 Mar, 2026 | La Biblia
Juan 12, 1-11. Lunes Santo – Semana Santa. El amor no calcula, no mide, no repara en gastos, no pone barreras, sino que sabe donar con alegría, busca sólo el bien del otro, vence la mezquindad, la cicatería, los resentimientos, la cerrazón que el hombre lleva a veces en su corazón.
Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: «¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?». Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: «Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre». Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús a causa de él.
Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede
Lecturas
Primera lectura: Libro de Isaías, Is 42, 1-7
Salmo: Sal 27(26), 1-3.13-14
Oración introductoria
Dame, Señor, la sabiduría y fuerza de voluntad para saber dedicar el mejor tiempo de este día a la oración. Sé que vendrás a mi encuentro para transformarme. ¡Gracias por tu bondad y misericordia!
Petición
Señor, que no me ciegue como Judas. Tú eres lo mejor de mi vida, dame un corazón abierto a tu gracia y un alma generosa que sepa corresponder a tu infinito amor.
Meditación del Santo Padre Benedicto XVI
El Evangelio recién proclamado nos conduce a Betania, donde, como apunta el evangelista, Lázaro, Marta y María ofrecieron una cena al Maestro (cf. Jn 12, 1). Este banquete en casa de los tres amigos de Jesús se caracteriza por los presentimientos de la muerte inminente: los seis días antes de Pascua, la insinuación del traidor Judas, la respuesta de Jesús que recuerda uno de los piadosos actos de la sepultura anticipado por María, la alusión a que no lo tendrían siempre con ellos, el propósito de eliminar a Lázaro, en el que se refleja la voluntad de matar a Jesús. En este relato evangélico hay un gesto sobre el que deseo llamar la atención: María de Betania, «tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos» (12, 3). El gesto de María es la expresión de fe y de amor grandes por el Señor: para ella no es suficiente lavar los pies del Maestro con agua, sino que los unge con una gran cantidad de perfume precioso que —como protestará Judas— se habría podido vender por trescientos denarios; y no unge la cabeza, como era costumbre, sino los pies: María ofrece a Jesús cuanto tiene de mayor valor y lo hace con un gesto de profunda devoción. El amor no calcula, no mide, no repara en gastos, no pone barreras, sino que sabe donar con alegría, busca sólo el bien del otro, vence la mezquindad, la cicatería, los resentimientos, la cerrazón que el hombre lleva a veces en su corazón.
María se pone a los pies de Jesús en humilde actitud de servicio, como hará el propio Maestro en la última Cena, cuando, como dice el cuarto Evangelio, «se levantó de la mesa, se quitó sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una jofaina y se puso a lavar los pies de los discípulos» (Jn 13, 4-5), para que —dijo— «también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros» (v. 15): la regla de la comunidad de Jesús es la del amor que sabe servir hasta el don de la vida. Y el perfume se difunde: «Toda la casa —anota el evangelista— se llenó del olor del perfume» (Jn 12, 3). El significado del gesto de María, que es respuesta al amor infinito de Dios, se expande entre todos los convidados; todo gesto de caridad y de devoción auténtica a Cristo no se limita a un hecho personal, no se refiere sólo a la relación entre el individuo y el Señor, sino a todo el cuerpo de la Iglesia; es contagioso: infunde amor, alegría y luz.
«Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron» (Jn 1, 11): al acto de María se contraponen la actitud y las palabras de Judas, quien, bajo el pretexto de la ayuda a los pobres oculta el egoísmo y la falsedad del hombre cerrado en sí mismo, encadenado por la avidez de la posesión, que no se deja envolver por el buen perfume del amor divino. Judas calcula allí donde no se puede calcular, entra con ánimo mezquino en el espacio reservado al amor, al don, a la entrega total. Y Jesús, que hasta aquel momento había permanecido en silencio, interviene a favor del gesto de María: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura» (Jn 12, 7). Jesús comprende que María ha intuido el amor de Dios e indica que ya se acerca su «hora», la «hora» en la que el Amor hallará su expresión suprema en el madero de la cruz: el Hijo de Dios se entrega a sí mismo para que el hombre tenga vida, desciende a los abismos de la muerte para llevar al hombre a las alturas de Dios, no teme humillarse «haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz» (Flp 2, 8). San Agustín, en el Sermón en el que comenta este pasaje evangélico, nos dirige a cada uno, con palabras apremiantes, la invitación a entrar en este circuito de amor, imitando el gesto de María y situándonos concretamente en el seguimiento de Jesús. Escribe san Toda alma que quiera ser fiel, únase a María para ungir con perfume precioso los pies del Señor… Unja los pies de Jesús: siga las huellas del Señor llevando una vida digna. Seque los pies con los cabellos: si tienes cosas superfluas, dalas a los pobres, y habrás enjugado los pies del Señor» (In Ioh. evang., 50, 6).
Santo Padre Benedicto XVI
Homilía del lunes, 29 de marzo de 2010
Catecismo de la Iglesia Católica, CEC
IV. Perseverar en el amor
2742 “Orad constantemente” (1 Ts 5, 17), “dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5, 20), “siempre en oración y suplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos” (Ef 6, 18).“No nos ha sido prescrito trabajar, vigilar y ayunar constantemente; pero sí tenemos una ley que nos manda orar sin cesar” (Evagrio Pontico, Capita practica ad Anatolium, 49). Este ardor incansable no puede venir más que del amor. Contra nuestra inercia y nuestra pereza, el combate de la oración es el del amor humilde, confiado y perseverante. Este amor abre nuestros corazones a tres evidencias de fe, luminosas y vivificantes:
2743 Orar es siempre posible: El tiempo del cristiano es el de Cristo resucitado que está con nosotros “todos los días” (Mt 28, 20), cualesquiera que sean las tempestades (cf Lc 8, 24). Nuestro tiempo está en las manos de Dios:
«Conviene que el hombre ore atentamente, bien estando en la plaza o mientras da un paseo: igualmente el que está sentado ante su mesa de trabajo o el que dedica su tiempo a otras labores, que levante su alma a Dios: conviene también que el siervo alborotador o que anda yendo de un lado para otro, o el que se encuentra sirviendo en la cocina […], intenten elevar la súplica desde lo más hondo de su corazón» (San Juan Crisóstomo, De Anna, sermón 4, 6).
2744 Orar es una necesidad vital: si no nos dejamos llevar por el Espíritu caemos en la esclavitud del pecado (cf Ga 5, 16-25). ¿Cómo puede el Espíritu Santo ser “vida nuestra”, si nuestro corazón está lejos de él?
«Nada vale como la oración: hace posible lo que es imposible, fácil lo que es difícil […]. Es imposible […] que el hombre […] que ora […] pueda pecar» (San Juan Crisóstomo, De Anna, sermón 4, 5).
«Quien ora se salva ciertamente, quien no ora se condena ciertamente» (San Alfonso María de Ligorio, Del gran mezzo della preghiera, pars 1, c. 1)).
2745 Oración y vida cristiana son inseparables porque se trata del mismo amor y de la misma renuncia que procede del amor. La misma conformidad filial y amorosa al designio de amor del Padre. La misma unión transformante en el Espíritu Santo que nos conforma cada vez más con Cristo Jesús. El mismo amor a todos los hombres, ese amor con el cual Jesús nos ha amado. “Todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre os lo concederá. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros” (Jn 15, 16-17).
«Ora continuamente el que une la oración a las obras y las obras a la oración. Sólo así podemos cumplir el mandato: “Orad constantemente”» (Orígenes, De oratione, 12, 2).
Catecismo de la Iglesia Católica
Propósito
Si hoy tengo un pensamiento negativo sobre una persona, orar y buscar una cualidad de ella para alabarle.
Diálogo con Cristo
Jesús, esta Semana Santa es una excelente oportunidad para dedicar más tiempo a fijarme en los demás, como ha propuesto el Papa. Dame tu luz para emprender una labor de fermento en mi propia familia, en mi propio ambiente, para vivir un cristianismo más dinámico, más apasionado, que no mida el esfuerzo o sacrificio. Dame la generosidad de María, que supo escoger siempre la mejor parte.
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Evangelio del día en «Catholic.net»
Evangelio del día en «Evangelio del día»
Evangelio del día en «Orden de Predicadores»
Evangelio del día en «Evangeli.net»
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Sesión de catequesis para niños: María unge los pies de Jesús
Basada en Juan 12, 1-11 y en la imagen catequética
En esta escena del Evangelio vemos a Jesús en casa de sus amigos: Marta, María y Lázaro. Todo parece tranquilo, pero ocurre algo muy especial: María se acerca a Jesús, rompe un frasco de perfume muy caro y unge sus pies, secándolos con su cabello. Es un gesto lleno de amor, de respeto y de adoración. Sin embargo, no todos lo entienden. Judas critica lo que ha hecho María. Jesús, en cambio, la defiende. Esta catequesis ayudará a los niños a descubrir qué significa amar de verdad a Jesús.
1. Título
“Amar a Jesús con todo el corazón”
2. Objetivo
Que los niños comprendan que amar a Jesús significa darle lo mejor de uno mismo, y que aprendan a distinguir entre el amor verdadero y las críticas vacías o falsas.
3. Edad
Niños de 7 a 10 años (Primera Comunión).
4. Duración
60 minutos.
5. Materiales
- Imagen catequética
- Biblia
- Folios y colores
- Un pequeño frasco (simbolizando perfume)
6. Texto del Evangelio (resumen adaptado)
Jesús estaba en casa de Lázaro. María tomó un perfume muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con su cabello. La casa se llenó del buen olor del perfume. Pero Judas dijo: “¿Por qué no se ha vendido este perfume para dar el dinero a los pobres?”. Jesús respondió: “Déjala. Ella ha hecho esto por amor”.
7. Miramos la imagen
El catequista invita a observar:
- ¿Qué está haciendo María?
- ¿Cómo está Jesús?
- ¿Qué hace el hombre que habla (Judas)?
- ¿Qué se nota en la cara de María?
Se guía a los niños a descubrir que María actúa con amor profundo, mientras Judas critica sin entender.
8. Explicación sencilla
María quiere muchísimo a Jesús. Por eso no le da algo cualquiera: le da algo muy valioso. Pero lo más importante no es el perfume… es su amor.
Judas, en cambio, parece que habla bien, pero en realidad no ama a Jesús. Critica, pero no comprende.
Jesús enseña que cuando alguien ama de verdad, ese amor es bueno y hermoso.
9. Desarrollo
Actividad 1. ¿Qué es amar de verdad?
Los niños dicen cosas que hacen cuando quieren mucho a alguien (papás, amigos, Jesús).
Actividad 2. Mi “perfume” para Jesús
Cada niño dibuja algo que puede ofrecer a Jesús: una oración, una ayuda, portarse bien, perdonar…
Actividad 3. Diferenciar actitudes
El catequista plantea situaciones:
“Ayudo sin que me vean” / “Critico a otros”
Los niños identifican cuál se parece a María y cuál a Judas.
Actividad 4. Lectio divina
¿Qué dice el texto? María ama y unge a Jesús.
¿Qué me dice Jesús? Que le ame de verdad.
¿Qué le digo yo? “Jesús, quiero quererte mucho”.
¿A qué me invita? A dar lo mejor de mí.
10. Aplicación a la Primera Comunión
Cuando recibes a Jesús en la Comunión, haces algo parecido a María: lo recibes con amor. No necesitas perfume, pero sí un corazón limpio, alegre y lleno de cariño.
11. Oración
Jesús,
quiero amarte como María,
con todo mi corazón.
Ayúdame a darte lo mejor de mí,
y a no criticar a los demás.
Quiero recibirte bien
en la Comunión.
Amén.
12. Mensaje final
Amar a Jesús es darle lo mejor de ti.
13. Para el catequista
No te engañes aquí: este Evangelio es clave. Aquí se ve la diferencia entre religiosidad superficial (Judas) y amor verdadero (María). Si el niño capta esto, has ganado mucho terreno para la Primera Comunión.