Marcos 8, 34-38; 9, 1. Viernes de la 6.ª semana del Tiempo Ordinario. La cruz habla a todos los que sufren y les ofrece la esperanza de que Dios puede convertir su dolor en alegría.
Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles». Y les decía: «Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder».
Sagrada Escritura en el portal web de la Santa Sede
Lecturas
Primera lectura: Libro del Génesis, Gén 11, 1-9
Salmo: Sal 33(32), 10-15
Oración introductoria
Señor, creo en Ti, espero en Ti y te amo. Te agradezco la claridad con que me señalas el camino que debo seguir para la santificación, pero soy débil y no me atrae la cruz, por eso recurro a Ti en esta oración.
Petición
Espíritu Santo, quiero acoger tu llamada, dame la luz y voluntad para seguir el camino de la cruz que hoy me presenta el Evangelio.
Meditación del Santo Padre Francisco
Este estilo de vida nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de renegarse a sí mismo es para dar vida, es contra el camino del egoísmo, de estar apegado a todos los bienes solo para mí… Este camino es abierto a los otros, porque ese camino que ha hecho Jesús, de anula miento, ese camino ha sido para dar vida. El estilo cristiano es precisamente este estilo de humildad, de dulzura, de mansedumbre. Quien quiere salvar la propia vida, la perderá. Y esto hay que vivirlo con alegría porque la alegría nos la da Él mismo. Seguir a Jesús es alegría, pero seguir a Jesús con el estilo de Jesús, no con el estilo del mundo. Seguir el estilo cristiano significa recorrer el camino del Señor, cada uno como puede, para dar vida a los otros, no para darse vida a sí mismo. Es el espíritu de la generosidad. Además, nuestro egoísmo nos empuja a querer aparecer importantes delante de los otros. Sin embargo, el libro de Imitación de Cristo nos da un consejo bellísimo: «Ama no ser conocido y ser juzgado como nada». Es la humildad cristiana, lo que ha hecho Jesús antes. Esta es nuestra alegría, y esta es nuestra fecundidad: ir con Jesús. Otras alegrías no son fecundas; solamente piensan – como dice el Señor – en ganar el mundo entero, pero al final pierde y estropea la vida.
Santo Padre Francisco
Homilía de S.S. Francisco, 6 de marzo de 2014, en Santa Marta
Que las dificultades de este día sean ocasiones para crecer en el amor y confianza en Dios.
Diálogo con Cristo
Gracias, Señor, por tu compañía, por las ocasiones que me das para amarte en la lucha y en el sacrificio, en el trabajo y en las dificultades. Que sepa, Señor, colmar mi vida de tu gracia para poder permanecer fiel al Evangelio en vez de vivir centrado en mí mismo, en mis intereses y gustos. Por la cruz y desde la cruz me enseñas el camino a la felicidad.
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