El encuentro personal con Cristo resucitado
Basada en Juan 20, 11-18 y en la imagen catequética del encuentro con María Magdalena
- 1. Introducción
- 2. Objetivos
- 3. Edad y duración
- 4. Materiales
- 5. Fuentes
- 6. Sentido catequético
- 7. Observamos la imagen
- 8. Explicación del Evangelio
- 9. Desarrollo y actividades
- 10. Lectio divina
- 11. Relación con la Eucaristía
- 12. Orientaciones catequista
- 13. Orientaciones padres
- 14. Oración final
- 15. Conclusión
1. Introducción
El encuentro de María Magdalena con Cristo resucitado (Jn 20, 11-18) es uno de los pasajes más profundos del Evangelio. No es una escena espectacular, sino íntima: una mujer que llora, un nombre pronunciado, una mirada que transforma toda una vida.
María busca a Jesús sin encontrarlo. Llora porque ama. Y precisamente en ese amor herido se produce el encuentro. Cristo se hace presente, pero ella no lo reconoce. Solo cuando Él pronuncia su nombre —«María»— se abre su corazón.
San Gregorio Magno lo expresa con precisión: «Fue llamada por su nombre, porque el Buen Pastor llama a sus ovejas por su nombre» (Homilías sobre los Evangelios). La fe cristiana no es solo conocimiento, sino relación personal.
Esta sesión quiere llevar a los niños a descubrir: Jesús vive y me conoce personalmente.
2. Objetivos
Objetivo general: Descubrir el encuentro personal con Cristo resucitado.
- Conocer Jn 20, 11-18.
- Comprender el paso del dolor al encuentro.
- Descubrir que Jesús llama por el nombre.
- Iniciar una relación personal con Cristo.
- Relacionar este encuentro con la Eucaristía.
3. Edad y duración
Edad: 7-10 años
Duración: 60-75 minutos
4. Materiales
- Imagen catequética
- Biblia
- Cartulinas
- Rotuladores
- Vela encendida
5. Fuentes
Sagrada Escritura (CEE):
«Mujer, ¿por qué lloras?» (Jn 20, 13)
«María» (Jn 20, 16)
«He visto al Señor» (Jn 20, 18)
Tradición:
San Agustín enseña que «María buscaba al que no veía, y llorando lo encontró» (Sermones). El amor perseverante conduce al encuentro con Cristo.
6. Sentido catequético
Este pasaje revela que la fe cristiana nace de un encuentro personal. María no reconoce a Jesús hasta que Él la llama. La fe es respuesta a una llamada.
Santo Tomás de Aquino afirma que «el acto de fe es un acto del entendimiento movido por la voluntad hacia Dios» (Suma Teológica). Es decir, implica toda la persona.
La clave catequética es clara: Jesús me llama, y yo puedo responder.
7. Observamos la imagen

El catequista guarda unos segundos de silencio real.
Microguion:
“¿Dónde está la tristeza?”
“¿Dónde aparece la alegría?”
“¿Qué cambia en María?”
8. Explicación del Evangelio
María llora porque cree que todo ha terminado. Pero Dios actúa de manera inesperada. Jesús está presente, pero ella no lo reconoce.
Esto enseña algo profundo: Dios puede estar cerca y no lo reconocemos.
Cuando Jesús dice «María» (Jn 20, 16), no es solo una palabra: es una llamada personal. En ese momento, ella responde: «¡Rabboni!» (Maestro).
San Juan Pablo II recuerda: «El cristianismo no es una idea, sino el encuentro con una Persona» (Redemptor Hominis).
Y ese encuentro lleva a la misión: «He visto al Señor» (Jn 20, 18).
9. Desarrollo y actividades
Actividad 1. “Jesús dice mi nombre” (15 min)
Objetivo: Descubrir la llamada personal de Cristo.
Texto base: «Jesús le dijo: “María”» (Jn 20, 16)
Desarrollo: Cada niño escribe su nombre en grande. El catequista lo pronuncia lentamente, creando un momento de silencio.
Microguion:
“Jesús conoce tu nombre… no se equivoca… te llama a ti.”
Sentido catequético: Dios no es genérico; es personal.
Actividad 2. “Del llanto al encuentro” (15 min)
Objetivo: Comprender la transformación interior.
Texto base: «Mujer, ¿por qué lloras?» (Jn 20, 13)
Desarrollo: Dibujar dos momentos: tristeza y encuentro.
Microguion:
“¿Qué cambia? Jesús.”
Clave: Cristo transforma el corazón.
Actividad 3. “Escuchar a Jesús” (10 min)
Objetivo: Aprender el silencio interior.
Desarrollo: Breve silencio guiado con vela encendida.
Microguion:
“Jesús habla bajito… hay que saber escuchar.”
Clave: la oración es escucha.
Actividad 4. “He visto al Señor” (15 min)
Objetivo: Descubrir la misión.
Texto base: «He visto al Señor» (Jn 20, 18)
Desarrollo: Cada niño dice una acción concreta (ayudar, rezar, decir la verdad…).
Microguion:
“Quien encuentra a Jesús, lo cuenta.”
10. Lectio divina
Texto: Jn 20, 16
Lectura pausada.
Meditación guiada:
“Jesús dice tu nombre…”
“Te mira…”
“¿Qué le dices?”
Oración:
“Señor Jesús, aquí estoy.”
11. Relación con la Eucaristía
En la Eucaristía, Cristo se hace presente de verdad. No es recuerdo: es presencia real.
Como enseña la Iglesia: «Cristo está presente verdadera, real y sustancialmente» (Catecismo, 1374).
En la Comunión, Jesús también nos llama y nos encuentra.
12. Orientaciones catequista
Crear silencio. No explicar todo. Dejar espacio a la experiencia. Repetir ideas clave con serenidad.
13. Orientaciones padres
Rezar con el nombre del niño. Leer Jn 20 en familia. Fomentar momentos de silencio.
14. Oración final
Señor Jesús, tú me llamas por mi nombre.
Enséñame a escucharte.
Ayúdame a reconocerte.
Y a anunciarte con alegría.
Amén.
15. Conclusión
Jesús vive. Me llama. Me conoce. Y me envía.




